domingo 8 de marzo de 2009

CONTROL (The Story of Ian Curtis)

Fue en un concierto de Sex Pistols, en donde Ian Curtis se encontró con sus compañeros del colegio Bernard Sumner y Peter Hook, quienes en aquel entonces eran aspirantes a banda Punk y con una erudición relativamente limitada. Curtis, ya casado, y con un modesto empleo, les dice a los chicos que está a disposición por si quieren probar un vocalista, pocos días después el grupo, que entonces se llamaba Warsaw, no sólo contaba con la voz de Curtis sino también con la poesía existencial reflejada en sus letras. Tiempo después, y por razones que aun se desconocen, el grupo “Warsaw” estaba intentando un nombre diferente: “Joy Division.” Comienza una historia de vida efímera, mas después de todo, legendaria.

A finales de los 70, cuando la explosión “Bigbanezca” del Punk comenzaba a atenuarse las bandas que intentaban no desaparecer, parecían padecer un ensombrecimiento y una densificación en su estructura musical, logrando que la furia rebelde y anarquista del punk, entrara en el letargo laberíntico del existencialismo.

El film “Control” dirigido por el reconocido, fotógrafo y director de video-clips Anton Corbijn, ilustra una historia (real) que se desarrolla en esta época grisácea, del Manchester de finales de los años 70. Y no necesariamente porque el filme sea a blanco y negro, aunque este aspecto ayude a contextualizar al espectador.

Muchos se han preguntado la razón del suicidio de Curtis cuando su banda estaba a punto de desafiar la gloria con una prometedora gira a Norteamérica, la cual seguramente los sacaría del subterráneo, sin embargo, una vez ya inmerso el espectador dentro de la atmósfera del filme, la banda y su fama parecen ocupar un plano tan supérfluo la cual el mismo Curtis parece ir abandonando paulatinamente, pues ha fracasado en su vida matrimonial, y es un problema con el que no sabrá convivir, ni siquiera siendo una estrella de rock consagrada.

miércoles 24 de diciembre de 2008

THE PUNISHER



Cuando la ví por primera vez en el VHS de mi vecino, fue una de esas pelis de acción desmedida que nos hacía vibrar ante un héroe implacable que “No comía de nada” (Expresión local que quiere decir no importarle nada, nada lo detiene), pero fueron pasando los años y a medida que nuestra sensibilidad va creciendo, nuestros sentido cinéfilo empieza a descartar, toda esa clase de propuestas que sirven para gentes que no van al teatro a pensar sino a divertirse un rato con explosiones y efectos especiales, y que nuestro sombrío pseudointelectualismo ya empieza a tildar como infantiles.

Sin embargo ya habiendo conocido a Kubrik, Fellini, Stone, Hitchcock, a James Dean, Clark Gable, Humprey Bogart, Clint Eastwood, Al Pacino, hasta Woody Allen, por no mecionar más nombres de directores, actores y películas memorables que no sólo se destacaron por su éxito en el box office sino también porque supieron perdurar como legado artístico a través de generaciones y haber adoptado a estos referentes como protagonistas del tipo de cine que a mí me gusta. No obstante la primera PUNISHER, siguió ahí como una de mis cintas predilectas.

Cuando hablamos de THE PUNISHER (1989), no hablamos básicamente de un clásico del cine, ni tampoco como un film memorable, no obstante, tampoco nos encontramos del todo con una historia relativamente “Hueca”, que fue el común denominador en muchas cintas de acción ochenteras. La historia, tiene un texto coherente en donde se enfrentan dos mafias, y allí aparece The Punisher, como un vigilante, dispuesto a sabotear los planes de ambas mafias y dándoles a entender que mientras “El Castigador” exista las fuerzas criminales no hallarán para nada un camino glorioso.

Cuando salió una nueva versión, con un texto diferente en 2004, nos encontramos un personaje diferente, más humanizado ya que la historia, que narra los orígenes de este personaje nacido de los comic books de superhéroes (MARVEL), permite que las acciones (Vengativas) que efectúa dicho personaje, de algún modo se vean “Justificadas” gracias a los brutalmente trágicos eventos que le procedieron antes de convertirse en un vigilante-asesino, encargado de destruir brutalmente a todo criminal perverso.

El Punisher de 2004, protagonizado por Thomas Jane (Quien le da al personaje un aspecto más meláncólico y dramático) y dirigido por Jonathan Hensleight, nos muestra una de las tantas historias de venganza, que alguna vez protagonizaran Charles Bronson, o actualmente Liam Neeson (Taken) pero también con ese aire de western urbano, que empezó a notarse en filmes como El Mariachi, y llevados a su más sofisticada expresión por Quentin Tarantino y protagonizados por Antonio Banderas.

Quizá muchos jovencitos de hoy día que tengan a Punisher 2004 como una de sus cintas predilectas, mirarán con desdén aquella versión que se hizo de este “atihéroe” en 1989 protagonizada por Dolph Lundgren, quizá por su aire ochentoso que a estas alturas de la época ya empieza a verse pintoresca dicha estética, o porque quizá no se vea tan moderna como la de 2004, o quizá por que este no llevaba la imagen de la calavera en su franela negra, o quizá por la poca formación teatral del actor sueco que se hizo famoso al interpretar a la maquina de combate soviética Iván Drago en Rocky IV y que en dicha ocasión fue apto para encarnar al ex agente encubierto Frank Castle, que tras ver como asesinada a su esposa e hijas (En Punisher 2004 era un solo hijo) decide convertirse en un vigilante psicótico obsesionado con destruir con sus propias manos a toda fuerza criminal que irrumpa en la ciudad. Pues bien, así digan que Jane interpretó de manera más “profesional” a Castle, el estilo lacónico e inexpresivo de Lundgren, le daban al personaje ese “algo” que lo hace superior al Punisher 2004, pues le hacen ver más enfermo, frío, cualidades dignas de un asesino a temer incluso hasta por los más malvados.
En Punsher 1989, dirigido por Mark Goldblat, nos muestra un personaje con un largo recorrido en su cruzada contra el mal, como una especie de monje encomendado a su misión de exterminar al mal. Es cierto que en esta versión también se nos hace entender que fue la venganza quien transformó a Castle, pero dentro de la trama de la historia, Castle no busca una venganza personal, ya que su concepto de venganza ya no radica en destruir a aquel quien le hizo mal, sino exterminar al mal en general.

lunes 8 de diciembre de 2008

SER ESPECIAL (Parte 2)

La jornada había terminado, y de hecho podía sentir ese regocijo interior que conlleva el cumplimiento del deber. Una misión diaria exitosa se convirtió en una inexplicable sensación de congoja vagamente mitigada por un cono de helado, pues la cerveza y otras bebidas alcohólicas le estaban produciendo sendos dolores de cabeza, cada vez que el alcohol comenzaba a alienar su lucidez. Así que sólo esperaba llegar a casa para encender el televisor hasta quedarse dormido, Total, era viernes, sin embargo ¿Se le puede considerar “normal” a una persona que un viernes a las 7:30 p.m. ya se estaba yendo a la cama?, pues Manuel, nunca fue visto como un tipo normal.

Manuel nunca era consciente de la persona agradable que podría ser, siempre tenía ese sentimiento de ser un ser repulsivo y soso con su presencia bondadosa que tantas veces había sido malinterpretada, y otras veces ni tanto, pues ¿Quién garantiza que un muchacho de estos puede ser relacionado con la mera diversión?

Pero ese Nerd exterior era sólo una fachada, como cada ser solitario, Manuel tenía un un lado oscuro y bohemio, ya que en su forma de ser había una tendencia a la rebeldía y a la apatía hacia todo lo que aparentaba ser metódico. Y el citado hecho de que no preparara su trabajo en la víspera sino casi en la marcha, era una muestra de ello. Aun así en medio de esa mediocridad, florecía su brillantez, pues en realidad es difícil y arriesgado trabajar de ese modo e incluso acostumbrarse a ello, y fuera de eso, hacerlo bien.

Muchos comunes sujetos podrían mirarle por encima del hombro con sonrisa burlona, por su aparente solitariedad, pero este fabuloso farsante, aunque no había experimentado una sensación pura de enamoramiento, y al creer que no tenía posibilidad alguna con una mujer, ya había elegido llevar una vida promiscua, de comprar amores ya hechos. Inconcientemente, esta modalidad de vida sexual cada vez le resultaba más desabrida, decadente, sin sabor alguno. Su esencia bondadosa no le permitía permanecer conforme con toda suerte de amores artificiales, su inconciente le recalcaba la ausencia de un amor verdadero.

Una vez llegado a su casa, al encender su televisor, recordó el fin de semana inmediatamente anterior, en aquella casa de citas, cuando una tal Jenny le preguntó durante el acto “¿Ya te veniste?,” a lo cual él se veía forzado a mentir a aquella que trataba de dar lo mejor de sí para brindarle el mejor rato placentero, sin embargo esas mentiras no sonaban creíbles, a lo que ella, con la triste expresión facial marcada por la frustración dijo. “Tranquilo, las cosas son maravillosas si existe amor en lo que se hace, es lo más maravilloso, por lo tanto no te sientas mal por ello”
Asimismo, no era a Jenny la que iría a buscar en ese momento.
“Hagamos una llamada.” Se dijo a sí mismo.

Aunque desde hacía poco menos de 3 semanas había considerado conveniente sacarla de sus pensamientos, aun era Paola lo que le inquietaba, seguramente no le sería tan difícil encontrar alguien mejor, pero lo que estaba completamente seguro es que no encontraría ni amaría otra Paola.
Las razones que ella exponía a la hora de justificar no poder salir con él ya le empezaban a sonar a excusas, y cada vez le resultaba más razonable suponer el por qué ella ya quería sacarlo del camino, no obstante, esa razón todavía estaba clasificada dentro de la categoría de conjeturas, razón por la cual sintió que no había nada que perder con llamarla.

Una vez teniendo el auricular en su oreja, y al sentir que el timbre repicaba, comenzó a sentir los nervios de una primera vez. “Vamos, ni que fuera la primera vez que la llamas,” Se decía él tratando de darse ánimos a sí mismo y así evitar decir estupideces cuando tuviese su voz a la par.

Cuando le contestaron, saludó de manera formal más por el temor de confundir la voz de la madre de Paola que por su formación básica en normas de urbanidad. Por fin Paola estaba en línea, no notó una gran emotividad en la forma como ella saludó.
“Ahh, hola Manu," "¿Cómo has estado?", ¿Cómo vas en tu trabajo?"

Para lo cual él consideró justo responder sin demasiada efusividad, con un casi grosero: “Normal,” y que produjo una atmósfera de silencioso desconcierto entre ambos que duró alrededor de 5 segundos.

Luego, después del silencio, Manuel ameniza un poco más el tono de su voz para expresarle la razón de su llamada de la cual ni siquiera estaba seguro, pues se dio cuenta que ni siquiera se había tomado un tiempo para pensar en ello.

"Eeeejjmmmm.... Yo te llamaba para lo mismo de hace 3 semanas atrás y a lo que no pudiste acompañarme"

Cuando el joven estaba preparándose para una nueva excusa que seguramente su bella amiga le habría de expresar con el fin de evitar tan desabrido encuentro, su respuesta le resultó casi sorpresiva.

"Dime a qué hora y en qué lugar"

Dicha respuesta le forzó a pensar rápido, pues tampoco había dado un vistazo a su agenda, y así saber qué día de la semana le resultaría más conveniente para dicho encuentro. De repente sintió que sería buena idea acercar más ese encuentro puesto a que ella parecía estar presta.

"Domingo 2 p.m, en el lugar de siempre, ve lo más linda posible"

Esa última sugerencia, que a boca suya sonaba extraña, era para hacerle suponer a ella que era algo realmente importante para él.

domingo 31 de agosto de 2008

SER ESPECIAL (Parte 1)


Un domingo por la tarde, el único espacio en la semana para darle cabida a un encuentro totalmente fuera de lugar, aquellos que una chica bella y cotizada por diversas especies de chicos, rechazaría con la más descarnada frialdad. Sin embargo Paola poseía una característica que a ninguna mujer bella le sienta bien: "Tener un gran corazón y sobrestimar el valor de una amistad," así que debido a lo doloroso que sería para ella mentirle al buen Manuel, (El amigo lindo y especial que nunca tendrá corona en su reino del amor), decidió "hacer de tripas corazón" y aceptar su invitación telefónica por mera diplomacia, al fin y al cabo, y por lo recientemente visto, ella suponía que él con su (excesiva) caballerosidad, no intentaría nada necio que a ella pudiera perturbar.

Después de una héctica semana en la universidad, Paola anduvo con ansia esperando que su teléfono sonara para escuchar la voz zalamera de su amado Juan Sebastián, el amigo simpático, sereno y seguro de sí mismo, que en un lapso de tres semanas, después de conocerla supo hacerla su novia, por lo que ella andaba muy emocionada, como con juguete nuevo, pues a pesar de sus 22 años era su primer novio, recompenza a una vida dedicada al buen juicio, obediencia y disciplina socio-familiar... Sin embargo esa llamada parecía hacerse esperar eternamente.Hasta que por fin el teléfono sonó, ella no pudo salir a atenderla, simplemente escuchó el timbrar del aparato, pues su mamá, estando cerca logró atender.

"!Pao, que pase al teléfono!" gritaba mamá desde la sala.

"Por fín!" imaginaba ella.

Al levantar el auricular escuchó un tono de voz sensualmente grave con el acento acartonado de un pseudo-intelectual: "Hola Pao, Manuel"

"Ahh, hola Manu" respondió ella con desconcierto en su rostro.

"¿Cómo has estado?", ¿Cómo vas en tu trabajo?" preguntaba ella para no parecer descortés.

"Normal," Respondió Manuel con displiscencia.

Hubo un silencio en la línea de casi 5 segundos, pues ningno de los dos sabía que decir, sin embargo, fue Manuel quien rompió ese silencio, con ese tonito aburrido lleno de inseguridad y a la vez suspenso... A diferencia del de Juan Sebastián que aunque un poco nasal, era más jovial, seguro y directo.

"Eeeejjmmmm.... Yo te llamaba para lo mismo de hace 3 semanas atrás y a lo que no pudiste acompañarme"

No quiso hacerse la tonta y de inmediato supo de que se trataba.

"Dime a qué hora y en qué lugar"

Y Manuel fijo un punto de encuentro inusual a los anteriores.


En realidad ambos no tenían un tipo de relación afectuosa, era un simple compañerismo que trataba de ir más allá de la camaradería para llenar un vacío socioafectivo que, al menos ella, no sabía de qué trataba.


"Domingo 2 p.m. ve lo más linda posible" Sugirió Manuel.


Como ya sabemos ese Domingo había llegado, Paola frente al espejo se arreglaba para asistir una vez más a una de sus citas clandestinas con el más raro de sus amigos, aquellas en las que pese a todo, nada raro solía pasar.

viernes 11 de julio de 2008

NOTA EDITORIAL (iSSUE 9)


Con muchísimo retraso vuelvo a publicar una nueva entrada, debido a que mi estado mental sólo ha estado enfocado a la resolución de mis disiguales enfrentamientos en contra de mis preocupaciones menos etéreas, aquellas desafiantes que me exponen a la palestra y me ponen en frente de un millar de mundos donde la aparente "bondad" es aborrecida.

Pero ahi está mi intelecto, el arma con que peleo diariamente, aquella que me hace una persona sosa, aburrida y despreciable a los ojos de la gente normal. Sin embargo esto no viene a guisa de queja, pues mi autoaceptación ha servido como un algo fortalecedor, que me hace sentir cada vez más importante para mí mismo, pues el dìa que sea estandarizado y quiera cambiar para ser una persona promedio, aceptada por la mayoría, aquella que siempre tiene una máscara alegre y que mediocremente oculta envídias contaminadas de rencor y repudio sin fundamento, es porque definitivamente estoy renunciando a ser yo mismo.

"Sé tú mismo, nunca cambies" un par de frases de cajón que sólo sirven para predicar, y que a nadie le gusta que alguien ponga en práctica, pues no hay nada más molesto a nuestros ojos cuando alguien es irreverente, cuando se viste diferente, cuando habla diferente, él tímido, el ermitaño, el inocente, el nerdo, el intelectual, el superdotado, el tímido; dentro de cada uno de estos hay un lado oscuro, de tristeza, melancolía, resentimiento y soledad, pues ninguno de estos andan en esquinas reunidos con sus grupos de amigos gritándole a la gente que pasa consignas burlonas, sin embargo en vez de querer burlarse de toda esa gleba de ignorancia que les rodea, dentro de su corazón se alberga una semilla psicópata, que cuando germina, aflora el verdadero mal, el del pensamiento reprimido, el que despierta instintos asesinos.

Así, que no me quejo, soy el que soy, y cambiaré sólo cuando vea que mis actos y palabras sean meramente nocivos para la armonia universal del ser humano.

Qué vengan burlas, que vengan odios, producidos por mi aperentemente pintorezca presencia de tipo nerdo con cara de agüevado, pues dentro de mì guardo algo gigantezco, algo reprimido que algún se esparcirá para corroborar la razón de mi grandeza, algo tan complejo que puede constituir mi muerte, o la felicidad de los seres (O el ser), que ha(n) de saber interpretar el enigma dentro de mí, me refiero a la dimensión de mi capacidad y deseo de amar.

La Coraza, publicación esporádica, pero vigente.

J.A Arango (Editor)

domingo 15 de junio de 2008

SATANÁS


Yo también soy de aquellos que aprecia el cine colombiano como algo meramente artesanal. Vivimos quejándnos de los estereotipos que han sido nuestro Karma y mayor complejo, los políticos locales lanzando voces de protesta ante ridiculizaciones a nuestra cultura de violencia y narcotráfico, y nosotros mismos somos quienes la difundimos, así sea buscando un reconocimiento farandulero en Cannes o Hollywood.

Es cierto que el cine colombiano tiene su séquito y no necesariamente entre los círculos intelectuales que valoran el "arte independiente" sino también entre todos aquellos que les da pereza leer subtítulos y concentrase en una trama para comprender el profundo mensaje o la escencia de un contenido, aquellos que se sienten identificados o representados en la pantalla con persnajes o gentes cuya gracia radica en la repetición seguida e innecesaria de palabrotas y léxico de parlache.

Eso es el cine Colombiano, una radiografía morbosa, de la realidad que se vive en nuestro país, y a la vez un encasillamiento estancado de temáticas que elevan más nuestro estereotipo de una sociedad de narcos, guerrilleros e indigentes, que en vez de reconocimiento artístico sólo ganamos lástima y aversión dentro del público extranjero.

Una noche cualquiera tuve la oportunidad de salir con alguien... y la invité a cine, pero cuando llegamos al cinema, no había nada interesante en cartelera, posiblemente una salida de la cual me arrepentiría.
Estuve haciendo lo posible para evitar la película colombiana en cartelera, la tal "Satanás," pero ella fue quien eligió y eso fue mi lavadero de manos.

Sin embargo, la historia estaba más allá de las pelis de antaño del gordo Benjumea y Claudia de Colombia, y las del estilo de La virgen de los Sicarios y María llena eres de gracia.

En realidad no recuerdo una producción colombiana con aires de auténtico cine de culto, una historia, que no cubre el entorno idioscincrático de lo que es el vivir en nuestro país, pero que se centra en los laberintos mentales de un personaje solitario y perturbado, un Don nadie cualquiera que en cualquier momento despierta el demonio demente que cada ser llevamos dentro.
Lo más interesante de la película es el fascinante mundo de sus personajes secundarios (El padre Ernesto y Paola), y cuando el destino los cruza en la parte final.
Si esta historia no remata afirmando que esta se basaba en un hecho real acaecido en 1986, la historia no te sacaría del teatro con el mismo desconcierto. Definitivamente fue un tiempo muy bien perdido en el cinema, viendo al fin una historia colombiana con algo de contenido. Sin ser lo mejor de lo mejor.

domingo 4 de mayo de 2008

FRIENDS 4 EVA

Foto: Profesora Luz Elena Rendón.

Dando rondas furtivas a través del ciberespacio, veo como existen un montón de utilidades que sirven para ubicar amigos del pasado. Y muchas de ellas han logrado el milagro de lograr que promociones de muchos años atrás se reúnan a recordar viejos tiempos y a mantener esos lazos de amistad aún firmes y vigentes.

Es cierto que este desconcertante enigma andante anduvo rodeado de gente en la escuela, aunque solitario, pues ha de saberse, la timidez es mucho más despreciable que la peor de todas las vulgaridades, y era muy difícil que un muchacho tímido, que hablaba diferente y se portaba distinto a los otros, encontrara un buen complemento al cual le pareciese divertido algo tan simple como el compartir su amistad.

Sin embargo ello no quiere decir, que allá nunca estuvieron los amigos, bien puedo jactarme en decir, que no fueron muy pocos, aunque tampoco demasiados.

Aquellos con algún defecto físico (obesidad), o alguna notoria diferencia racial (Negro, albino) o algún otro niño poseedor de alguna característica que atentara contra la vulgar simpleza y fuese víctima del desprecio y la persecución, encontraban en mí, la compañía ideal.

Aunque creyeran que nos muriéramos por pertenecer al grupo de “los populares”, cabe reconocer que si no estábamos en ese grupo era más por apatía nuestra que por desprecio de ellos. Y es que se llega a un punto de imaginar (o gozar) la compañía de gente “cool” (Pues ya lo he vivído en la universidad, donde fui popular), se percibe un poco más aburrido que estar con la gente más ñoña, pues sólo hablan de temas que no contienen nada.

No quiere decir que ello sea malo, de hecho es un estilo y una forma pragmática de ver la vida y si el mundo estuviera lleno de ñoños (como yo), sería un lugar peor que el mismo infierno.

Hace pocos días andaba por el parque cerca de la casa donde vivo un sábado por la noche en búsqueda de alguna deliciosa fritura para degustar, logré vislumbrar a mi amigo de secundaria, aquel que apodaban “El Tombo,” aquel muchachito que supuestamente tenía la misma edad promedio del curso pero que debido a su precoz desarrollo se veía como un señor de treinta en medio de la clase, cual “Bobo grande” ya que sus problemas psicológicos eran similares a los que aquejan a los niños de esa edad.

Y notaba como él ingenuamente no se daba cuenta como se burlaban a sus espaldas cuando los compañeros le preguntaban sobre sus aventuras, pues supuestamente todo lo que él hablaba eran patrañas. Su apodo se debía a su interés hacia la milicia, interés que despertó en los 3 años en que estuvo en Colegio Militar de donde fue expulsado por bajo rendimiento académico, pero que sin embargo soñaba reivindicarse terminando su bachillerato e irse a estudiar en la Escuela Militar de Cadetes en Bogotá. (Sin saber de qué forma)

Lo más desconcertante de su persona era escucharlo jactarse de conocer las trescientas no sé cuantas partes de un fusil automático, el nombre y las marcas de no sé cuántas armas, mientras que los más patanes del aula se burlaban a sus espaldas al escucharlo.

Pero lo más patético era su arrogancia por su buena apariencia física cuando no se le conocía novia, ni mujer que se le acercara y ya se dudaba de su orientación sexual, pues uno de los compañeros con quien más compartía era “Upegui”, quien ya en el grado 11 había salido del clóset.

Yo no elegí al Tombo como amigo por su estruendosa ñoñez, sino por esos azares del destino, en donde alguno de nosotros carecía de algún implemento de trabajo y no nos queda otra que recurrir al otro compañero que lo tenga.

Al Tombo, le debo gran parte de mi gusto musical, un fanático de la vieja guardia, coleccionista de cassettes y discos de acetato. Fanático de Toto, The Cars, y Phil Collins.

Recuerdo con beneplácito cuando después de cada clase íbamos a su casa a escuchar música y a compartir las canciones de los cassettes que nosotros mismos nos grabábamos de Super internacional y El Mundo Diners.

“Ya veo que nos vamos a llevar muy bien” Decía él.

Una amistad que se diluyó con el tiempo, y resulta casi insólito que hoy día teniéndolo de vecino, a penas nos veamos y no tengamos interés alguno en saber qué fue de cada uno. No hubo peleas sólo cambios en donde la amistad paso a plano supérfluo y donde las prioridades de nuestra vida adulta se impusieron sobre nuestra vida pasada.

Como decía, hace pocos días lo ví, en el Parque de Boston, al pie de un carrito de butifarras esperando para consumir, pasé a su lado, se hizo el que no me reconoció, y volteó su mirada, luego, lo sorprendí con una palmada fuerte en su hombro, levantó su mirada alarmado y ceñudo, y al ver que era yo, cambió furtivamente el talante, pero un solo gesto representó un saludo, ni una sola palabra… Ese fue el reencuentro de los ñoños de 8-A, el lazo de amistad más admirable entre todos los del grupo.

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