viernes 2 de marzo de 2012

LA MERY JAIMES (3er Acto: "Días de ocio")

Sin importar algunos esfuerzos por encontrar algo y lo mucho que aun me lamentaba por no salir seleccionado para hacer parte de las Fuerzas Armadas pasaron dos años siendo el hijo especial mantenido que se había graduado de bachiller para convertirse en un leal ayudante doméstico y mensajero de familia. Dentro del punto de vista lógico se diría que era también un trabajo remunerado por la comida y el techo que aun mi padre me suministraba, no obstante, a ojos de los mismos jefes de casa, dicha situación no podría considerarse como motivo de mucho orgullo. Era necesario llegar a casa con media de aguardiente para tomar y después de haberla consumido en gran porcentaje (Mi padre) comenzar el discurso inquisidor: “Oiga, y ¿Ud. Qué?, ¿Qué piensa de esta vida?, Ud. No nos va a tener para toda la vida” Preguntaba mi padre preocupado en medio de su embriaguez. Nunca le respondía a sus interrogantes, aunque daba igual porque malo era responderle, y peor era ignorarlo. Cuando se carecía de argumentos y criterios no quedaba otra alternativa que optar por el silencio. Este tipo de situaciones me decepcionaban (de mí mismo) mucho más a mí que a ellos, hasta llevarme al punto de romper el silencio y amenazarles infructuosamente con: “Algún día, comenzaré a ganar dinero y no lloren si me voy a vivir solo”

Pero siempre tenían una respuesta contundente. “Ud no es capaz de hacer eso, es demasiado dependiente, no duraría un solo día” Decía mi madre.

“Nunca diga algún día, porque seguramente ese día nunca llega, ¡actúe ya, carajo!” decía mi padre.

Esa fue la lucha de aquellos dos largos años, donde el hogar ya no lo veía como mi refugio, ya mis hermanos menores esporádicamente me tenían para que les ayudase con sus tareas y a acompañarlos hasta el colegio, o en su defecto asistir a las reuniones como acudiente. La nueva queja de mis padres era “No hace nada ni tampoco ayuda”, igual ellos tampoco agradecían. En ese mismo intervalo de dos años, fue que comencé forzadamente a explorar el mundo más con la intención de dejar de sentir la humillación de permanecer en casa cuando casi todos mis compañeros de promoción ya estaban en la mitad de sus carreras universitarias y otros ya se hacían llamar dragoneantes o cabos en el ejército, mucho más que la intención de querer aprender algo.

Mi diario vivir consistía en levantarme temprano para hacer los quehaceres hogareños, y después de terminarlos poco después del mediodía, emprender una fascinante aventura navegando sobre las empinadas calles del barrio adentrándome más en la Urbe hasta llegar a su núcleo: El centro de la ciudad. Las bibliotecas se convirtieron en mi refugio y cuartel general. Estando allí, durante un lapso diario de 6 horas (A veces más) devoraba los periódicos, principalmente las páginas de empleo, Y luego me sumergía en el mar de libros, donde si alguna vez sentí algún vacío emocional, éstos lo rellenaban eventualmente, hasta llegué a hacerme mi propio horario, sujeto a modificaciones en caso de que la página de empleos me sugiriera ir a visitar alguna dirección. Los lunes leía acerca de historia. Los martes y miércoles, literatura,, los jueves eran días de audiovisuales, sala multimedia, escuchar discos, películas y video conciertos. Los fines de semana el cronograma era diferente. Grupo Juvenil los Sábados, Y práctica deportiva los domingos. El exceso de tiempo libre me hacía pasar tanto tiempo dentro de las bibliotecas públicas que ya me había vuelto un rostro tan familiar que algunos usuarios pensaban que era funcionario. También pude hacer migas con unos veteranos intelectuales que allí se reunían a tertuliar en la hemeroteca, algunos de ellos periodistas retirados, docentes, escritores y viejos actores de teatro y televisión venidos a menos que habían encontrado en la biblioteca un espacio donde sus días de jubilados no eran una muerte en vida. A veces fingía estar allí leyendo prensa mientras escuchaba sus fascinantes debates sobre fútbol de antaño, historia, política, artes, etc. Y en los últimos meses, antes de dejar de visitar el lugar, logré incluso convertirme en uno de esos viejos caballeros de mesa redonda, que al ver que semejantes eminencias prestaran atención a mis apuntes y opiniones y participaran de éstas me sentía como aquel joven Jesús que conversó con los doctores de la iglesia en la huida a Egipto.

Pero todo no era tertulias con sabios ancianos, aún conservaba mis impulsos libidinosos de adolescente. En una de esas noches de domingo, donde se asistía a la última misa y la banda del grupo juvenil tocaba, tuve el instante de inspiración. Aaron, era un joven notablemente apuesto que con su poderosa guitarra electro-acústica y destacable voz, lograba que la misa de 7pm los domingos fuera el evento carismático por excelencia. El párroco se veía feliz porque atraía más feligreses de lo habitual, lo cual lamentaba yo que odiaba escuchar misa parado, sin embargo al escuchar los hermosos cantos de alabanza del joven Aaron y especialmente “el coro de ángeles” que le acompañaba haciendo voces de soporte, sentí la idea descabellada de que después de terminada la ceremonia me le acercaría a Aaron para hacerle la tonta pregunta sobre recomendaciones para tocar bien la guitarra, aunque aun no estoy seguro si ese en realidad era mi interés o si en realidad lo que quería era ver de cerca a alguna de las 3 chicas que le acompañaron en voces de respaldo percusiones y flauta. Después de haberle hecho la pregunta a Aaron después de la ceremonia, fue mucho más amable de lo que esperaba, me dijo que si quería podía pasar el sábado siguiente, que el dictaba talleres de guitarra 2 a 4 en el salón parroquial, y aunque la donación que había que dejar en su curso era irrisoria, mi estado de desempleo me imposibilitaba pagarla, y tampoco sentía deseos de pedirle a mis padres después de los discursos existenciales con los que me azotaban en aquellos días.

“Si quieres también te podrías quedar para que nos acompañes a las reuniones del grupo juvenil parroquial, también el sábado desde las 5 de la tarde, hasta las 7, es muy chévere, abordamos problemáticas actuales, tenemos grupo de oración y al final ensayamos y escogemos las canciones que tocamos los domingos.” Decía Holanda, una de las 3 jóvenes que acompañaron a Aaron ese día, con voz encantadora, sin que su belleza fuera muy prominente. Aun así agendé la invitación que ella me hizo y curiosamente lo del grupo juvenil, sin creer mucho en ello, ni habérmelo tomado nunca tan en serio, fueron de las mejores cosas que me acaecieron en esa época de 2 años de ostracismo, antes de que Mery Jaimes apareciera.

martes 7 de febrero de 2012

LA MERY JAIMES (2do acto: "Viejos Retratos")

Paciencia más que resignación, tampoco podía llegar al extremo de mirar mi vida de una forma apocalíptica mientras estuviese en un momento donde las cosas aun no resultaban y las ideas aun no fluían, pero sabía que en el horizonte se vislumbraba un plazo imaginario, que cuando se sobrepasara las medidas ahí sí habrían de ser un poco más extremas. En aquel entonces pensaba que no era tan necesario hacerme el chico rebelde cuando mi adolescencia ya se estaba consumando, mejor idea sería actuar de alguna manera o buscar aprender algo nuevo y quizás conocer otro tipo de gente, un contacto, un mentor, un mecenas, lo que fuera, pero ya habría tiempo para eso.
Mientras pensaba, reflexionaba, o simplemente antes de meterme de lleno en algún pasatiempo o actividad de diversión o autoaprendizaje, muy dedicado permanecía en las horas de la mañana, haciendo a lo que podía ser el semillero de mi (algún día posible) vida independiente: Ayudar a mi madre ama de casa en aquellas primeras horas del día. En un principio, desde mi gloriosa graduación del colegio, se consideró que mi destino fuese que mi padre me llevase a su trabajo para que yo aprendiera algo allí, pero sin saber por qué, él prefirió cederme al otro bando diciendo: "Yo me enrredaría mucho con ese muchacho tan complicado, además es torpe, se mutilaría manejando los aparatos de allá, además a él no le gusta lo que hago."
Bastante mal de su parte, aunque no me esmeré mucho en disuadirlo. Así que mi madre tampoco desaprovechó la oportunidad de un asistente por el cual no tendría que pagar. Por aquel entonces también me frustraba en cierta medida la idea de que ninguno de mis padres hubiese terminado sus estudios de secundaria, no hubieran asistido a alguna universidad, lograr un título excelentemente remunerado, así seríamos una familia más acaudalada, no habrían cometido el error de casarse tan pronto, se habrían ahorrado unos años para empezar a procrear. Imagino que no hubiese nacido hace tantos años, y que seguramente, después de terminar el colegio, me mandarían a un intercambio al exterior, y después me financiarían los estudios en una universidad privada, pero hoy día ya no me mortifica eso.
Mi padre aprendió carpintería y ebanistería después de haber desertado del colegio en séptimo grado con la motivación de construir camas para sus otros ocho hermanos, ya que en su pobre infancia tenían que compartirse las tres camas que habían en casa con el agravante de que los mayores a medida que crecieran durmieran en el suelo sobre un colchón pulguiento para que los hermanitos menores durmieran en las 3 únicas camas que habían.
Mi madre, de familia igualmente menesterosa y numerosa, tuvo que dejar el colegio en noveno grado por aprietos económicos de la familia, la desgracia de ser la hija mayor, la vio forzada a trabajar para el bienestar de sus hermanas (Todas mujeres) menores, frustración que vengaría años más tarde casándose, pues según ella el no haber logrado cumplir sus metas de joven fueron en parte gracias a la irresposabilidad de su padre (Mi abuelo), llevándose así el título de "La innombrable," ejemplo que años más tarde no seguirían mis tías, las hermanas de ella, todas solteronas y algunas de ellas madres solteras.
Todas esas historias de juventud eran una repetición dejavuezca, que surgían de algún regaño, algún consejo, cantaleta ejemplar, habituales en esas mañanas donde permanecía todo el tiempo con ella haciendo los quehaceres hogareños. Era hora de evacuar todo ese papel acumulado que ya no servía y que sólo lograba limitar los espacios dentro de las gabetas, dificultando cada vez más el almacenamiento de cosas realmente útiles. Extrayendo por completo todos los papeles del armario de la sala. Separando facturas vencidas, fotocopias irrelevantes, papeles arrugados, y uno que otro útil escolar desgastado, irían al bote de la basura en aquella ocasión, dándole al mueble mayor orden y espacio de almacenamiento, después de la limpieza interior del mueble, se acomodan los papeles y registros que aun eran de suma importancia, los tomos de libros, diccionarios enciclopédicos que allí tenían lugar, el directorio telefónico, y los viejos álbumes fotográficos.
Aquellos álbumes eran toda una peculiaridad, no importaba si eran cientas de ojeadas que les había dado a lo largo de mi vida, Siempre había un detalle nuevo que notaba a cada vista. Había mucho que ver de hecho, el álbum matrimonial, el de fotos casuales de paseos y fiestas, el de bautizos y primeras comuniones, y un álbum personal de mi madre donde se registraban algunos momentos de su niñez y juventud. Fue inevitable que en aquella rutinaria mañana de limpieza hogareña también me viese tentado de ojear aquellos viejos álbumes una vez más, aunque por esta ocasión curiosamente comencé con el álbum que miraba con menos detenimiento e interés: El de mi madre, álbum que recopilaba fotos en su mayoría en blanco y negro, y donde aparecían personajes que nunca conocí como los bisabuelos, asi como también las fotos de las primeras comuniones de ella y sus hermanas, los años escolares, y otras que tomaría ella con su cámara personal, regalo de una tía suya por motivo de sus quince años y que funcionó hasta algunos años de su vida de casada.
A veces me agradaba que ella no estuviera al lado ya que cada vez que se abría ese álbum comenzaba a repetir una por una de las historias de cada una de las fotos que ahí aparecían. Sin embargo, en ese momento en que me encontraba allí observando ella apareció justo en el momento en que yo estaba en la página de su foto escolar donde aparecía con todas sus compañeras de curso de la época . "Que mano de feas" decía yo casi siempre que veía esa foto con el motivo de ocultar un interés subjetivo que encontraba en ésta. "Tan descarado, diciéndole fea a su propia madre" Respondía ella.
"Es que mire no más esos peinados, casi todas con el afro y esos otros peinados sesenteros"
"Era la moda de la época, en ese entonces se veía bonito"
"Entonces, por qué la chica que está en el extremo izquierdo de la foto no tenía necesidad de peinarse sesentera para verse tan..." Vacilé antes de pronunciar el adjetivo correspondiente con temor de ofenderla a ella.
"¿Bonita?" Se anticipó ella como si esperase que lo dijera, para luego continuar con su historia: "Y es que la Mery Jaimes fue muy bonita, odiada por unas, admirada por otras, sin embargo todas queríamos ser de algún modo como ella"
No era la primera vez que escuchaba hablar de esa tal Mery Jaimes, en aquel período, creo que ya había escuchado un par de anécdotas de mi madre con ella en su etapa escolar e incluso posterior a ésta. Como la de la manera impecable como su madre la enviaba al colegio, con un delantal bellamente confeccionado que a la hora de hacer trabajos artísticos le mantenían impecable su uniforme, cuidaba de su cabello para que se viera más largo e imponente que el de las otras compañeras, en los festivales de talento, en las izadas de bandera , y hasta en el concursos de la niña más linda del colegio, ella siempre se destacaba, uno de sus padres era intérprete de música tradicional y andina y participaba en festivales de la canción, hasta llegó a salir en la televisión, por razones como esta algunas compañeras la odiaban, otras la admiraban y querían ser amigas de ella, pero esos atributos no sólo de belleza física sino de talento puro no la hacían presumida -Expicaba ella- "Por un tiempo sufrió el acoso de algunas niñas que le hicieron varias maldades, pero como esas tontas ya eran viejas conocidas mías, porque disfrutaban molestar a las tías Lucy y Dora (Las hermanas de mí madre) por lo bobas y montañeras que aparentábamos ser, me las tuve que arreglar con ellas nuevamente cascándoles, y aunque me echaron del colegio por tener matrícula condicional a causa de mis incidentes anteriores de esa índole, gracias a la intersesión de ella y de algunos profesores, pude regresar a las clases, y desde entonces nos convertimos en mejores amigas. Aahh que linda era la Mery Jaimes, si hubiese tenido una hijita la educaría para que fuera como ella."
En realidad no fue la primera vez que me narró esa historia de su mejor amiga del colegio, como dije antes, era una de esas "historias dejavuezcas" sin embargo no me sonó monótona teniendo en ese momento la imagen a la vista, si bien la había visto cientas de veces antes, jamás imaginé que esa jovencita cautivante, mi interés subjetivo, fuera la tal Mery Jaimes, la chica de los sueños de cualquier joven solitario y soñador, pero finalmente inexistente.

jueves 22 de diciembre de 2011

LA MERY JAIMES (Primer Acto: "Recién Graduado")

Que me fuera bien, que me fuera mal, no importaba si volviese siendo héroe, así como tampoco importaba si me quebraban el culo en el monte de la forma más infame. Quería irme, me aterrorizaba la idea de ser un adulto desempleado en casa, en el seno de una familia clase media-baja, que esperaba que después de salir graduado del Instituto Departamental de Educación, discretra institución privada (Lo que sería un problema para el ingreso a la universidad) y sin mucho renombre, no terminara recayendo en las filas de las fuerzas armadas aunque tampoco poseían el patrimonio necesario para apoyarme en la etapa siguiente como prometedor estudiante de pregrado mi padre por aquella época me dijo "Te pagué colegio privado decente, y ya con esto cumplo, el próximo año serás adulto y lo que decidas hacer con tu futuro dependerá de su berraquera y esfuerzo". Era el turno de mis dos hermanos menores pues papá ya sentía que había cumplido su misión conmigo, un reto que tocó aceptar, pero como yo no sabía hacer gran cosa, por no decir nada en lo productivo, el mundo laboral tampoco me iba estar estirando sus brazos y abriendo sus puertas de una vez para emprender la carrera de la vida, mi obsesión era irme al ejército. De la ceremonia, los compañeros, la rumba de grados, he olvidado casi todo, si mucho recordaré un par de nombres de compañeros de aquella prom del 98, no obstante sí recuerdo el día del reclutamiento, nos citaron al diamante de Softball de la ciudadela deportiva de la ciudad, donde nos hicieron desvestir casi que en frente de las chicas del Seleccionado Departamental de Softball femenino, quien allí se encontraba entrenando y que no oculataban sus risitas burlonas y miradas socarronas. Pero aun así no importó demasiado, lo importante era saber cuál balota sacaríamos cada uno, recuerdo, que mi compañero de colegio Jimmy Restán, alias "El Costeño" (De los pocos que aun les recuerdo el nombre) sacó el mismo color de balota que yo saqué, la de color blanco, que significaba prestar nuestro servicio militar en la Brigada principal, por lo que a ambos nos citaron pocos días después a la brigada para el reclutamiento.

Días después en el día del reclutamiento, día glorioso para todo aquel de libre espíritu, recuerdo que después de haber permanecido casi una hora formados en el patio del recinto militar, uno de los suboficiales por fín alzó su voz, mencionando algunos nombres escritos en un listado que éste tenía en mano, y entre esos mencionó el mío y el de mi amigo Restán, que se abalanzó jubiloso sobre mí diciendo: "!Érda mi cuadrito, no´ salvamo´!", pues la lista era de aquellos que debido al gran número de reclutados, (No había cama pa´ tanta gente, diría la canción) sólo debían pasar a reclamar el recibo de pago para la libreta militar. "Sí, "coste", nos salvamos, nos hemos salvado..." decía yo desilucionado y fingiendo con demasiado esfuerzo mi efusividad.

En realidad a mí no me interesaba demasiado la vida militar, nunca fui patriota, ni tampoco me llamaba la atención la milicia. Yo tan sólo quería tener mi primera experiencia adulta independiente donde por primera vez enfrentaría mis problemas sin esperanza de familia que vele por mi bienestar, suponía que la iba a pasar muy mal allá, pero si sobrevivía a eso, refrendaría más mi carácter. Eso era lo que creía, así como a lo mejor también éste paso por el cuartel ¿me habría hecho más imbécil?, nunca lo sabré.


Cuánto me hubiese gustado pertenecer a esas familias en donde los padres pueden darse el lujo de mandar a sus hijos al exterior después de estos haber terminado la secundaria, sin que el hijo tenga que mover un sólo dedo y que la palabra sacrificio personal sea una palabra tan inverosímil como una utopía pero con mamá ama de casa y papá trabajador austero e independiente, era demasiado pedir al menos una universidad. Ay, hubieran sido tantos los años de mi vida que me hubiese ahorrado si tuviese la misma suerte de un hijo burgués. La vida de barrio, en ciertos momentos tiende a mover al joven ocioso a la calle, la Universidad de la Vida que llaman, pero en mi caso particular, nunca me interesó matricularme en esa institución gratuita. Seria el hogar a primera instancia el lugar elegido para hivernar mientras que pensaba en alguna idea que me liberara, asi fuera parcialmente, del yugo del ocio. !Ah!, como estaría sintiéndome en aquel momento estando en el cuartel de las fuerzas armadas, haciéndo polígono o alguna otra actividad de instrucción militar. Pero no, el destino me había dado la noble misión de ser asistente de ama de casa, lavando el baño de la casa y ayudando a fregar una tanda de ropa en el lavadero por que ni lavadora teníamos. El hecho de ser un chico tonto, poco avispado comparado a otros adolescentes salientes, garantizaba a mis padres no tener en mí un hijo problemático, digamos más bien obediente, y es que un tipo grande ocioso por joven, bello y obediente que sea es sumamente estorboso para el hogar desde que éste no trabaje.


domingo 12 de junio de 2011

NUNCA EN LA VIDA (Otro cuento acerca de nada)

Después de la inverosímil odisea de permanecer encerrados en la universidad un viernes hasta las 8p.m. Esperando que apareciera aquel profe que solamente fue bacán por esa vez y que nos permitió de manera clandestina presentar una sustentación a final de jornada para una nota importante, ya que la universidad estaba en anormalidad académica y que no se podía presentar más tarde cuando terminara el paro ya que por motivos de viaje no podía presentarla.
Me encontraba con la compañera, "Natis", quien era la otra integrante del grupo de trabajo. Una chica agradable, elegante, culta, y de apariencia recatada.
Después de haber logrado cumplirle la clandestina cita al susodicho profe, encerrándonos con él en su oficina, sustentándole y planteándole desde un enfoque realista todo aquello que llegamos a analizar de aquel denso libro de sociología de Ana M. Brígido, con las hermosas diapositivas que todo el curso se perdió y nunca pudieron ver y que sólo pudieron ser exhibidas en el portátil del profe, por fin nos encontrábamos ya en las afueras del campus, en medio del ambiente festivo y liberador que se respiraba a las afueras de éste gracias a que era el fin de semana. Sentí que aunque no tuviéramos planes de farra porque en toda la semana el único plan era el susodicho trabajo, se me ocurrió la idea de darle uso a las 5 lucas que tenía en el bolsillo.
"Nati, qué tal si coronamos esta jornada y celebramos la buena nota al menos con una cervecita, yo invito" Le propuse.
"No soy muy cervecera, sin embargo te acepto la invitación" Respondió.
Mientras nos dirigíamos a un negocito que quedaba cerca de la misteriosa fotocopiadora de Doña Dora, detrás del famoso "Bantú", nos veíamos inmersos en una casi espesa neblina con aroma a Cannabis, producida por los porros de los jubilosos estudiantes que allí departían.
"Uf, tanto marihuanero que hay en esta ciudad, siempre odié el olor de la marihuana" Me quejaba yo de repente.
"A mi me fastidia más el olor del cigarrillo que el de la marihuana" Respondió ella.
"Entonces ¿Ud prefiere un marihuanero a su lado que un tipo que simplemente se esté fumando un cigarro?" Le preguntaba yo con algo de imprudente ingenuidad.
"A mí me parece que la marihuana huele rico, un cigarrillo no te sabe a nada, la marihuana te relaja y te hace sentir que andas sobre almohaditas, ¿acaso nunca lo has sentido?"
Desconcertado yo le respondía sin vergüenza alguna que yo nunca en la vida me había metido un bareto en la boca.
"¿Nunca en la vida?, no te lo puedo creer, es que no es necesario ser marihuanero para consumir, toda persona de esta época ha tenido un guiño con la marihuana, mira, te tomas una cerveza de vez en cuando y no por eso te llamarán alcohólico, es un asunto cultural de la vida de cualquier persona. Yo tenía un novio que le gustaba mucho la marihuana y yo a veces compartía con él porque me parecía normal, y aun así él llevaba una vida común y corriente y si lo dejé, lo dejé fue por otras razones, no por eso. Definitivamente, una cosa es ser un drogadicto y otra cosa es experimentar, consumir sin llegar a la adicción, me parece que estás lleno de prejuicios, tienes muy poco recorrido en la vida a pesar de lo mayorcito que estás, querido amigo".
"Bueno" respondí yo derrotado "Quizá sea porque nunca tuve un novio marihuanero, que me enseñara sobre la vida".

miércoles 9 de marzo de 2011

TARDES DE FÚTBOL (Una de tantas historias infructuosas)


En uno de esos rojizos anocheceres veraniegos, el joven Ivan Klinkert, se reunía con un grupo de ex-compañeros de promoción, aquellos que vivían en el conjunto residencial cerrado del barrio vecino, que al igual que él, después de haberse graduado del cole, permanecían felizmente desempleados, bueno no todos estaban felices de ello, y que para evitar sentir que ocupaban demasiado espacio en sus casas como nuevos adultos inservibles, o simplemente evitar mitigar angustias existenciales encerrados en su cuarto practicando el onanismo, se reunían como chiquilines en el parque de ese mismo conjunto, usando una pequeñísima porción de grama ya pelada que se había convertido en su propio escenario de contiendas gracias a que la má de uno de ellos pertenecía a la junta administrativa, y que por lo cual era fácil conseguir los arquitos pequeños (sin red) para improvisar la cancha.
No importaba si andaban de pantalón, bluejean o de mocasín, pero la goma era tan grande que hasta de cachaco o desnudos jugarían, sin importarles, golpear carros parqueados o uno que otro transeúnte desprevenido.
El juego que por lo general era de tres contra tres, iba más allá de la ortodoxia; patadas, agarrones y puntazos malintencionados, hacían parecer esto más a un pogo de punketos que a una recreación. deportiva.
En ese mismo ocaso rojizo ya mencionado, el tal Iván Klinkert, ya sin rutina vio nuevamente pasar a la joven de cabello corto una que a eso de 6:00 a 6:15 se sentaba en una de las banquitas del parque acompañada de un cocker spaniel, y que por ahi a eso de las 7 y algo se unía al grupo de entusiastas de la lección de aerobics que solía tener lugar en el parqueadero al aire libre.
Sin embargo lo importante era el partido de 3 vs 3 en arcos chiquitos, pues estadisticamente los juegos eran muy reñidos, al menos para ellos que se los tomaban en serio. Alguno de ellos que ya se encontraba extasiado por las fricciones del juego, mandó otro puntazo, no se sabe si malintencionado, que pasó muy lejos del pequeño arco pero muy cerca de la susodicha joven lectora de cabello corto, cuyo rostro estuvo aproximadamente a 5 centímetros de ser impactado, y aunque una de las escasas reglas del juego era "Que el que la tire lejos va por ella" fue el mismo Klinkert quien se animó, sin importarle demasiado esa molestia de haber sido o no quien la tiró. El balón había golpeado en un árbol que se encontraba detrás de la banca donde la joven estaba sentada, por lo que al rebote salió rodando debajo de la banca, alarmando un poco al perrito que se encontraba con ella y estaba allí recostado. Iván tomó el balón, y al mirarla a ella de cerca se encontró con unos brillantes ojos que le miraban inquisidoramente, una mirada asesina, que se veía fantástica dentro de ese hermoso rostro que él no había alcanzado a detallar antes, de modo que se percató que era una chica tan joven como él. Sintió deseos de hablarle, pero aun no sabía qué decir, no estaba seguro si disculparse, saludarla o qué. Ni siquiera viendo el título del libro que ella estaba leyendo (El Exorcista), tuvo argumentos (O agallas) para iniciar una apasionante conversación sobre literatura y cine. Pero aún así, en medio de su estupor, logró modular unas palabras.
"Eh, eee, creo que este no es el mejor sitio para leer, pudimos haberte golpeado con el balón"
La joven parpadeo un par de veces sin quitarle la vista y la cara de Magnum 44 antes de responder, y con una voz un poco adulta para su supuesta corta edad respondió: "Creo que este no es el mejor sitio para jugar eso, esto no es cancha." Acto seguido, la joven cerró su libro, se puso de pié, se dio media vuelta abandonando el lugar y su pequeño can fielmente le acompañó sin necesidad de que ella le llamase. Mientras ella se alejaba, Iván Klinkert quiso decirle que se detuviera, que con ese comentario él no buscaba que ella abandonara el lugar, pero no se sabe por qué no lo hizo.

lunes 11 de enero de 2010

SER ESPECIAL (Parte 3)


Ese domingo Paola sólo se esmeró en cepillar bien su cabello y llevarlo suelto, ya que Manuel anteriormente le había dicho que se veía mucho más bella con él suelto, y también se puso algo de suave perfume y la muda más nueva de ropa casual que le daba un aspecto más bien sobrio pero de todos modos agradable, aunque creía que era prudente estar elegante, no tenía una idea clara sobre qué clase de lugar la iba a llevar el enigmático Manuel y a eso se debió su opción de vestir casual.
Apenada con Manuel respecto a los anteriores encuentros donde ella solía llegar con algún retraso, ella quiso salir más temprano, levemente enervada por que su novio no se reportó durante todo el fin de semana ni siquiera con una llamada, de manera que ella tampoco quería recibir dicha llamada ya cuando se disponía a salir con otro.
Llegó 5 minutos antes de la hora fijada, y curiosamente Manuel no estaba allí aún, tuvo que esperar 10 minutos, donde trató de no encender su celular para llamarle y así verificar si ya estaba en camino, pero por evitar que le entrara una llamada de Juan Sebastián decidió que si en 10 minutos no aparecía el Manuel, se iba de vuelta a su casa a echarse una siestecita vespertina que mal no habría de caer. Pero cuando ella, displicentemente se disponía a abandonar el sitio, pues Manuel siempre había sido quien primero llegaba, Manuel al fín apareció.
"Qué le pasa a ese celular suyo que uno marca y me manda a buzón?" preguntaba una voz detrás de sí.
"Eh, yo ya me iba a ir, Ud nunca había llegado tarde"
"Le marqué para decir que llegaba 5 minutos más tarde"
"Pero pasaron más de 10"
"Bueno, lo importante es que al fin llegué"
Como era domingo, no habían, ni bares, ni cafés abiertos para tener una agradable velada, al menos en la zona centro, hubo que conseguir un taxi para que les llevara a un lugar diferente a los anteriores, donde irían a pasar la tarde.
En realidad comenzaba a percibirse un ánimo displicente en ambos, pues para ella las cosas con Juan Sebastián, a la hora de salir no habían ni esperas, ni puntos de encuentro ni caminatas a puntos de acopio en procura de un taxi, como sí ocurría con Manuel, debido a que Juanse siempre acudía allí en su moto Pulsar II, pero a diferencia de Manuel nunca habían lugares interesantes que conocer donde se pudiera aprender y a apreciar las cosas simples como la música, la comida gourmet, un bonito paisaje y una agradable conversación. Las cosas con Juanse tendían a ponerse monótonas: Siempre al mismo barcito, el mismo parquecito, que ya estaban viéndose desplazadas a las visitas en su propia casa donde lo único que él hacía era sentarse a ver TV con ella y en vez de pedir domicilio, ya se atrevía él mismo a abrir la nevera de la casa a ver que había para preparar, o esperaba a ver que servía la señora madre de Paola. Situación que no sólo preocupaba a Paola sino también al resto de su familia.
Sin embargo, Juan Sebastián era mucho más apuesto que el escuálido y aburrido Manuel, que a pesar de ser una persona muy agradable, su porte de tipo culto, de estudiante aspirante a sacerdote, y esa incomprensible timidez no convidaban ni despertaban ese interés de una mujer a conocer ese tigre hambriento y voraz que había dentro de sí, sólo quien lograba establecer una amistad muy íntima con él lograba entender lo que él tenía para ofrecer y la manera como él lo desplegaba. Paola logró descubrir ese "algo" que hacían de Manuel un tipo encantador, alguien que al brindar su amistad puede hacer sentir a la persona en cuestión un ser realmente especial. ¿Pero si bien Manuel en el fondo era mucho más especial que El Juanse entonces para qué carajos la Pao eligió al Juanse?
Pues bien, simplemente porque Juanse reclamó primero y es mejor para una mujer tener al lado un hombre seguro de sí mismo que un hombre tímido que con el tiempo se aprendería a ser cada vez más tolerante, además pues de que el mán sí estaba muy bueno y ella nunca pensó que un tipo así le llegaría a tirar los perros. No obstante, esa deuda de gratitud para con Manuel y lo injusto que sería tirar por la borda la calidad de persona que ofrecía Manuel, se había convertido en una sensación de incomodidad, donde ella rogaba al cielo que el Manuel lograra hallar una ocupación que lo exigiese la mayor parte de su concentración de modo que no le diese tiempo de llamarla y convidarla a algún evento o lugar.
Manuel no se veía con un ánimo tan resplandeciente como el de las otras ocasiones, se le veía melancólico y meditabundo, un poco ceñudo. Mientras Paola no encontraba palabras para romper el silencio cuya música de fondo era sólo la radio del taxista.
El taxista se detuvo en el Jardín Botánico, la pareja entró allí, y las únicas palabras que intercambiaron fueron exaltaciones a la belleza del lugar, a las especies y curiosidades del mismo.
Pero ya en uno de los parques de limpio gramado, Manuel, sacó de su morral una enorme toalla y la extendió sobre el gramado piso, donde pidió a su compañera que tomara asiento mientras él sacaba de su bolso unas buenas frutas y todo tipo de golosinas para compartirle.
Mientras Paola mordisqueaba una manzana y miraba fijamente a Manuel quien distraídamente desprendía de la cáscara a una mandarina, ella por fín inició una conversación.
"Te ves diferente"
"¿En serio?, ¿mejor o peor?"
"Te ves muy bien, me encanta esa camisa que tienes puesta, hueles bien y te ves más serio, hasta me da cierto temor hablarte"
"¿Por qué?, ofrecer una manzana, unos cuantos dulces, y unos Sándwich Cubanos que compré, con litro y medio de gaseosa no tienen por qué representar una disposición hostil"
"Jajajaja, Manu, esa forma tuya de expresarte, veo que sigues siendo el mismo"

La tonalidad sombría de la atmósfera se dispersó un rato cuando ambos desplegaron su amabilidad, como si el sol se hubiera liberado de esa nube color grís ratón y bañándoles con sus rayos que se filtraban a través de la sombra de los hermosos árboles centenarios.
Pasaron un buen rato donde cada uno desatrasó su cuaderno.

Paola entendió el por qué su amigo estuvo tan disperso los últimos meses, había sido un año terrible donde tuvo que sortear dificultades laborales y exigirse más allá de sus límites para lograr esa estabilidad que él tanto buscaba, le conmovió un poco lo solitaria que fue su lucha, y las cosas que él tuvo que dejar de lado para conseguirlo, una lucha infinita que seguía encarando hasta ese día. Asimismo ella le contó que andaba en las prácticas finales de la carrera y que andaba tremendamente ocupada con el trabajo final (El cual también barajó como excusa para desistir nuevamente de la cita).
"Yo no sé cuando voy a terminar esa carrera, desde que he estado involucrado con el trabajo de planta, no he podido lograr buenos horarios, y si los hallo, no hay espacio para dedicarle al estudio en casa" Decía Manuel.
"Pero tienes un trabajo, y tiene que ver con la rama de lo que estudias, hay gente que ni siquiera el grado le basta para establecerse"
"Sí pero ..."
"¿Pero qué?"
Manuel tomó algo de gaseosa, respiró y comenzó.

"Cuando ingresé a la universidad no era nada, tenía que viajar a pie porque no mantenía dinero, y un banano era lo que llevaba para el almuerzo, al principio creía que por ser un tipo tan arrastrado nunca accedería al amor de nadie, de modo que le resté importancia a ese parámetro y procurar sólo mi bien personal."
"Mereces lo mejor", interrumpió Paola "Todas esas salidas que hemos tenido durante este lapso de tiempo que nos conocemos las he disfrutado mucho; Las salidas al cine club, al teatro, al karaoke, a la ciclovía, al estadio (Me encanta el fútbol y nunca pensé que algún día lo vería en vivo), a los bares, a ese parque de diversiones donde montamos en ese Kamikase tan miedoso y esta tarde tan hermosa, incluso mis cumpleaños y nunca te he retribuido tan hermosos detalles... Has sido muy especial conmigo, siempre tienes algo que decir y que me hace sentir bien, gracias"
"Ahora entiendo" Dijo Manuel
"¿Entiendes qué?"
"Piensas que no eres lo mejor para mí y por eso no me elegiste"
"¿De, de egh.. que me estás hablando?" Preguntaba ella extrañada
"Desde que la vi a usted por primera vez, dejé de lado mi conformismo, y después de conseguir su amistad traté de hacer de mí un prospecto, se luchó contra la corriente y cuando estaba listo para compartir de mis éxitos con usted, resultó que alguién llamó primero a la puerta de su corazón, he estado esperando con ansia el día en que usted esté huérfana de amor para acogerla"
"¡Manueeel!, ¿por qué dices eso?, no quiero que te sientas mal por eso, ya sabes que puedo brindarte lo mejor de mi amistad."
"Quiero que sepas que solamente vine esperando que me diera un NO definitivo, así dejo de pensar en usted, no sentir que todo lo que logre no es suficiente si no tengo a alguien como usted al lado, creo que me concentraría mejor en mi trabajo. Dice Ud que merezco lo mejor, así que asumiré que lo mejor está por venir."

El encuentro por primera y única vez terminó mal, Triste y a la vez disgustada por el imprudente dramatismo de Manuel, Paola, ya camino a su casa, encendió su celular y el aparato inmediatamente comenzó a vibrar. No quería contestar, pues no quería aceptarle las discupas a Manuel, pero al mirar el display, en la pantalla se veía el nombre de "juanseamor", de inmediato atendió la llamada.
"¿Qué pasa nena, dónde estás? ", decía él "Llamé a tu casa y me dicen que saliste con unos amigos de la U, me la pasé marcándote al celu y me manda a buzón, ¿qué pasa?, ¿por qué no me dijiste nada?, esto no me gusta"
"Ay piense lo que quiera, creo que me he portado más que bien para con usted para que ahora venga con comentarios así"
"Tranquila nena, te creo, relájate, dime a qué hora te recojo para que salgamos, esta vez sí vamos a salir, al lugar que quieras y no iré a tu casa a incomodar"
"Llámame más tarde en la noche, estoy muy cansada y no tengo ganas de salir ahora, voy a echarme una siestecita que mal no habría de caer.

**********************************FIN*******************************************



martes 6 de octubre de 2009

ESPECIAL SECUELAS, HOY: "DIRTY HARRY"

Antes de Rambo, Mad Max, RoboCop, Lethal Weapon, existió una secuela de acción, que ha sido a lo largo de los años la impronta por excelencia del gran Clint Eastwood.

Yo no puedo decir que he sido un amante del séptimo arte desde hace ya bastante tiempo, de hecho mi inquietud hacia el cine surgió no hace más de año y medio, pues antes yo era un cinéfilo pasivo que sólo deseaba acudir a las salas o precenciar alguna producción Hollywoodence si se trataba de alguna secuela derivada de algún comic o alguna adaptación de algún hecho histórico o literario. En realidad no me interesaba para nada el cine clásico o aquello que llaman "Cine Arte." sin embargo desde que compré mi propio equipo de DVD mi vida (Pseudo-intelectual) Se nutrió de un poco de más cultura. Comenzar de lleno con Kubrik fue una gran idea, pero gracias a una promo del canal Retro (Llamada Retrospectiva) de la cual quedé fascinado hacia aquel héroe de acción del cual varias veces escuché hablar, pero del que nunca antes me interesó indagar más a fondo: "Harry el Sucio"

Por supuesto al Inspector Harry Callahan no le apodaban así por algo que tuviera que ver con su higiene personal, en la primera parte de la serie (Dirty Harry) se pueden apreciar una y otras conjeturas sobre el origen de dicho apodo, aunque parece que ésta no fue una chapa que trascendió demasiado en su entorno laboral ya que este apodo no se vuelve a mencionar en las entregas posteriores.

En realidad no me siento el único en despertar una obsesión sobre la carrera del popular Eastwood a raíz de esta serie, y estoy completamente seguro de que muchos fanáticos consideraban el género Western como algo estúpido y anticuado, y que luego después de adentrarse al mundo de "Dirty Harry", este prejuicio logró transformarse en inquietud y luego en afición. Pues si bien la serie Dirty Harry no tiene que ver con el género "Western", género en el cual Eastwood se vio encasillado durante la década de los sesenta y que pudo incluso darse el lujo de seguir participando en producciones de este tipo durante las décadas posteriores hasta los 90 donde terminaría esta etapa magistralmente con Unforgiven (1991), podemos asegurar asimismo que el rol del Detective Harry Callahan no sólo le quitaría a Eastwood su imagen estereotípica de "Eterno cowboy" sino que también le darían una imagen de héroe taquillero (Y también de culto) como lo fueron también actores como Steve McQueen o en su tiempo Charlton Heston.

Aunque Dirty Harry no fue mi primer encuentro en las pantallas con Eastwood, pues ya lo había visto en Million Dollar Baby (2005) como el anciano entrenador de una jóven púgil, ésta cinta despertó más mi interés en indagar más sobre la serie Dirty Harry, y la carrera integral de Clint Eastwood.


DIRTY HARRY (1971)

La historia comienza con un asesinato de una joven que nadaba pacíficamente en la piscina de la asotea de un edificio por parte de un tirador (The Scorpio Killer) que desde un edificio más alto apuntaba con su rifle de largo alcance, y dejando posteriormente, en la misma asotea de donde él había disparado una nota en donde desafiantemente le avisa a las autoridades sobre su siniestro plan en donde tendrá a la ciudad y su ley a su merced. Sin embargo aparece el implacable Inspector Harry Callahan, quien pese a ser un servidor de la ley, éste no la sigue muy al pié de la letra. Callahan es un detective sarcástico, irreverente y sumamente cruel con los sospechosos que él captura, si es que tienen suerte de ser sólamente capturados, ya que en su mayor parte prefiere utilizar su letal Smith & Wesson, Magnum 44, para cerrar el caso a su modo y sin complicaciones. Sin embargo esta no muy sutil metodología de ejecutar la ley, lo mantiene muy al margen de los afectos de sus oficiales superiores, ya que algunos de estos procedimientos resultan ir en contra de los derechos del críminal, sin embargo él reclama que los derechos del criminal no deben estar jamás por encima de los derechos de las víctimas, y sin importar las sanciones a las que él sea sometido e incluso las amenazas de despido, saben que Callahan es un hombre imprescindible ya que es un hombre incorruptible, imposible de chantajear, y obsesivo con su trabajo.

Callahan es un hombre solitario, en la misma historia comenta que su esposa había sido asesinada por razones que tenían que ver con sus asuntos laborales, a lo cual, posiblemente se le deba su conducta taciturna y neurótica, haciéndole de algún modo enigmático. Al final de la historia, consciente de que su intermediación en la negociación que el alcalde de San Francisco (Escenario majestuoso de la historia) y el SFPD sostuvieron con el psicótico Scorpio Killer casi les cuesta la vida a él y a su compañero de trabajo, además del desconcertante tropiezo burocrático que trajo la posterior pero no muy ortodoxa captura por parte de Callahan a Scorpio, que le valió la liberación al asesino por haber sido víctima de "Brutalidad policiaca", Callahan emprende una solitaria persecusión al asesino, quien trata de dar un segundo golpe secuestrando un autobús escolar tripulado por muchos niños, Callahan se niega a mediar y decide por sí mismo interceptar al vehículo y al final se enfrentará cara a cara con Scorpio, sin importar lo que la ley posteriormente le dicte.



MAGNUM FORCE (1973)

Debido a las muy frecuentes insubordinaciones a sus superiores y por ejecutar la ley a su amaño, el Inspector Callahan, al principio de esta historia lo vemos relegado a una labor de vigilancia y patrullaje del área urbana, manteniéndose distante de los asuntos del departamento de homicidios al cuál él pertenece, sin embargo, como es su costumbre sigue metiendo sus narices en los diversos casos que a éste departamento compete, ya qué él nunca logra encontrar motivos por los cuales respetar las órdenes de sus superiores, pues él siempre cree tener la razón y que sus jefes son estúpidos.

La historia comienza con una absolución de la corte a unos políticos corruptos, que despierta una indignación generalizada en la comunidad civil, sin embargo el vehículo en donde iban los acusados absueltos es detenido por un patrullero motorizado que les dice que acaban de cometer una infracción, y que después de haberles hecho una supuesta sanción, el policía procede, sacando su arma de dotación para asesinarlos. En un principio Harry Callahan se vio interesado en aportar a este caso, pero su superior , el Teniente Briggs, le recuerda sus funciones, marginándolo del caso, no obstante, Harry trata de divertirse comiendo hamburguesas, y frustrando intentos de secuestro aéreo.

Posteriormente se siguen presentando esos misteriosos casos de asesinato en donde policías motorizados ejecutan toda suerte de criminales como mafiosos, proxenetas, etc... Tras uno de estos asesinatos, Briggs re-integra a Callahan a homicidios para que persiga a un tal Palancio, que según él, es la persona que está detrás de éstos crímenes. Sin embargo Callahan no está muy convencido ya que los informes de balística dicen que las balas extraídas a las víctimas provienen de revólveres tipo Mágnum, que eran los que usaban los oficiales de policía, especialmente un grupo de nuevos patrulleros qué él solía encontrar en el salón de tiro haciendo pruebas de puntería e incluso solía competir en tiro con ellos. Al final Harry se ve amenazado de muerte al concluir, según sus investigaciones, que es alguien del mismo SFPD quién está detrás de éstos asesinatos, viéndose al final en una situación donde enfrentará cara a cara y literalmente desarmado al autor intelectual de estos asesinatos (El mismo Teniente Briggs) y a su comando de asesinos motorizados.



THE ENFORCER (1976)

Esta pudo haber sido el cierre de una trilogía, ya que las otras dos secuelas subsiguientes son bastante diferentes a la estética de los films de estas 3 primeras entregas de Dirty Harry.
En esta se ve un Harry Callahan más suavizado, aunque no más blando, quizá sea el efecto enternecedor producido por el hecho de que esta vez, su compañero de misión es una inspectora novata (Inspectora Moore), la cual, al principio la recibe con displicencia, pero luego logran hacer migas a mitad de su misión. Sin embargo no hubo tiempo suficiente para que esto desencadenara en romance.
En esta ocasión, Callahan enfrenta un grupo delincuencial de métodos terroristas, que se hace llamar "revolucionario" pero si un aparente ideal.
La historia termina cuando este grupo secuestra al alcalde de la ciudad de San Francisco, pidiendo a las autoridades un rescate millonario, sin embargo, el cuestionado Harry, procede a su manera y enfrenta con su compañera en la abandonada prisión de Alcatraz a los delincuentes y tras lograr reducir en número a los delincuentes, se logra un aparente rescate del alcalde, no obstante la Inspectora Moore es mortalmente herida tras intentar salvarle la espalda a Harry, pero éste al final logra aniquilar al lider de este movimiento (Bobby Maxwell), salvando nuevamente al alcalde, mientras tardíamente aparecía un helicóptero de la Policía pidiendo al recientemente eliminado Maxwell liberar al alcalde a cambio del dinero que ellos ya tenían


SUDDEN IMPACT (1983)
Una nuevo asesino en serie anda suelto, dejando un sello muy particular en sus víctimas: (Asesinarlos disparándoles en la cabeza y sus genitales), mientras que Harry Callahan sigue ejecutando la ley a su manera logrando tropiezos con sus superiores y la burocracia.
Los inconvenientes de Harry prosiguen, y no logra tener paz en ningún momento ya que vendetas de mafiosos y cuentas pendientes con sus enemigos absueltos en la corte, le hacen blanco de varios atentados, en los cuales siempre resulta saliéndose con la suya y asesinando a sus agresores. Tras uno de estos inconvenientes a Harry le envían de vacaciones a un pueblo cercano llamado "San Pablo California" para que de paso siguiera la pista a los crímenes del extraño homicida de las partes nobles. Callahan nunca logró empatizar con el jefe del Departamento de Policía del Pueblo de San Pablo, del cual nunca recibe coperación alguna. Sin embargo, en medio de sus investigacioes logra hallar que el hijo de éste anduvo involucrado en un caso de violación de dos inocentes jóvenes en una feria de atracciones acontecida hace años atrás, una de ellas era la artista Jennifer Spencer, quién solía ir a una clínica para visitar a su hermana en estado catatónico jurándole vengarse de aquellos quienes les hicieron tanto daño.
En medio de la historia las pistas llevan al inspector Callahan a dar con Spencer, sin embargo logran un romance.
Al final Spencer trata de ejecutar a su última víctima sin éxito, por lo cual es brutalmente golpeada por sus viejos agresores y en medio de esta acción llega Callahan a enfrentarlos, viéndose al final inmerso nuevamente en el dilema de los derechos de las víctimas y los culpables.
Ésta fue la única entrega de la serie dirigida por el mismo Eastwood, donde le agregó no sólo acción sino también suspenso y algo de drama.




THE DEAD POOL (1988)
La última entrega de la serie y digamos que la más débil, según mi parecer. En esta historia Harry Callahan investiga una serie de asesinatos, en lo que parece verse involucrado un director de cine llamado Peter Swan, quien se encontraba rodando un film sobre Rock and Roll y satanismo. Luego aparece en los medios una lista negra, en la que aparece el mismo Callahan involucrado y por lo que posteriormente se ve metido en diversas persecusiones y atentados contra su integridad. La legendaria reputación de Harry Callahan ha trascendido incluso hasta los medios, asunto que a él no parece agraderle mucho, en medio de esta "pseudo-fama" conoce a una joven reportera, Samantha Walker, quien le contacta diciendo estar interesada en hacer una crónica sobre la carrera del veterano inspector, a lo cual Callahan se niega, sin embargo este interés parece convertirse más adelante en un romance.
Al final Callahan descubre que Swan no es el causante de los asesinatos sino un extraño psicópata que suplanta su identidad, y que posteriormente secuestra a la amiga de Callahan (Samantha) obligándolo a enfrentarse con él.
En esta entrega también aparece un joven Jim Carrey, interpretando a la joven promesa del rock Johnny Squares y su banda son nada menos que los Guns n´Roses.


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