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domingo, 12 de junio de 2011

NUNCA EN LA VIDA (Otro cuento acerca de nada)

Después de la inverosímil odisea de permanecer encerrados en la universidad un viernes hasta las 8p.m. Esperando que apareciera aquel profe que solamente fue bacán por esa vez y que nos permitió de manera clandestina presentar una sustentación a final de jornada para una nota importante, ya que la universidad estaba en anormalidad académica y que no se podía presentar más tarde cuando terminara el paro ya que por motivos de viaje no podía presentarla.
Me encontraba con la compañera, "Natis", quien era la otra integrante del grupo de trabajo. Una chica agradable, elegante, culta, y de apariencia recatada.
Después de haber logrado cumplirle la clandestina cita al susodicho profe, encerrándonos con él en su oficina, sustentándole y planteándole desde un enfoque realista todo aquello que llegamos a analizar de aquel denso libro de sociología de Ana M. Brígido, con las hermosas diapositivas que todo el curso se perdió y nunca pudieron ver y que sólo pudieron ser exhibidas en el portátil del profe, por fin nos encontrábamos ya en las afueras del campus, en medio del ambiente festivo y liberador que se respiraba a las afueras de éste gracias a que era el fin de semana. Sentí que aunque no tuviéramos planes de farra porque en toda la semana el único plan era el susodicho trabajo, se me ocurrió la idea de darle uso a las 5 lucas que tenía en el bolsillo.
"Nati, qué tal si coronamos esta jornada y celebramos la buena nota al menos con una cervecita, yo invito" Le propuse.
"No soy muy cervecera, sin embargo te acepto la invitación" Respondió.
Mientras nos dirigíamos a un negocito que quedaba cerca de la misteriosa fotocopiadora de Doña Dora, detrás del famoso "Bantú", nos veíamos inmersos en una casi espesa neblina con aroma a Cannabis, producida por los porros de los jubilosos estudiantes que allí departían.
"Uf, tanto marihuanero que hay en esta ciudad, siempre odié el olor de la marihuana" Me quejaba yo de repente.
"A mi me fastidia más el olor del cigarrillo que el de la marihuana" Respondió ella.
"Entonces ¿Ud prefiere un marihuanero a su lado que un tipo que simplemente se esté fumando un cigarro?" Le preguntaba yo con algo de imprudente ingenuidad.
"A mí me parece que la marihuana huele rico, un cigarrillo no te sabe a nada, la marihuana te relaja y te hace sentir que andas sobre almohaditas, ¿acaso nunca lo has sentido?"
Desconcertado yo le respondía sin vergüenza alguna que yo nunca en la vida me había metido un bareto en la boca.
"¿Nunca en la vida?, no te lo puedo creer, es que no es necesario ser marihuanero para consumir, toda persona de esta época ha tenido un guiño con la marihuana, mira, te tomas una cerveza de vez en cuando y no por eso te llamarán alcohólico, es un asunto cultural de la vida de cualquier persona. Yo tenía un novio que le gustaba mucho la marihuana y yo a veces compartía con él porque me parecía normal, y aun así él llevaba una vida común y corriente y si lo dejé, lo dejé fue por otras razones, no por eso. Definitivamente, una cosa es ser un drogadicto y otra cosa es experimentar, consumir sin llegar a la adicción, me parece que estás lleno de prejuicios, tienes muy poco recorrido en la vida a pesar de lo mayorcito que estás, querido amigo".
"Bueno" respondí yo derrotado "Quizá sea porque nunca tuve un novio marihuanero, que me enseñara sobre la vida".

domingo, 4 de mayo de 2008

FRIENDS 4 EVA

Foto: Profesora Luz Elena Rendón.

Dando rondas furtivas a través del ciberespacio, veo como existen un montón de utilidades que sirven para ubicar amigos del pasado. Y muchas de ellas han logrado el milagro de lograr que promociones de muchos años atrás se reúnan a recordar viejos tiempos y a mantener esos lazos de amistad aún firmes y vigentes.

Es cierto que este desconcertante enigma andante anduvo rodeado de gente en la escuela, aunque solitario, pues ha de saberse, la timidez es mucho más despreciable que la peor de todas las vulgaridades, y era muy difícil que un muchacho tímido, que hablaba diferente y se portaba distinto a los otros, encontrara un buen complemento al cual le pareciese divertido algo tan simple como el compartir su amistad.

Sin embargo ello no quiere decir, que allá nunca estuvieron los amigos, bien puedo jactarme en decir, que no fueron muy pocos, aunque tampoco demasiados.

Aquellos con algún defecto físico (obesidad), o alguna notoria diferencia racial (Negro, albino) o algún otro niño poseedor de alguna característica que atentara contra la vulgar simpleza y fuese víctima del desprecio y la persecución, encontraban en mí, la compañía ideal.

Aunque creyeran que nos muriéramos por pertenecer al grupo de “los populares”, cabe reconocer que si no estábamos en ese grupo era más por apatía nuestra que por desprecio de ellos. Y es que se llega a un punto de imaginar (o gozar) la compañía de gente “cool” (Pues ya lo he vivído en la universidad, donde fui popular), se percibe un poco más aburrido que estar con la gente más ñoña, pues sólo hablan de temas que no contienen nada.

No quiere decir que ello sea malo, de hecho es un estilo y una forma pragmática de ver la vida y si el mundo estuviera lleno de ñoños (como yo), sería un lugar peor que el mismo infierno.

Hace pocos días andaba por el parque cerca de la casa donde vivo un sábado por la noche en búsqueda de alguna deliciosa fritura para degustar, logré vislumbrar a mi amigo de secundaria, aquel que apodaban “El Tombo,” aquel muchachito que supuestamente tenía la misma edad promedio del curso pero que debido a su precoz desarrollo se veía como un señor de treinta en medio de la clase, cual “Bobo grande” ya que sus problemas psicológicos eran similares a los que aquejan a los niños de esa edad.

Y notaba como él ingenuamente no se daba cuenta como se burlaban a sus espaldas cuando los compañeros le preguntaban sobre sus aventuras, pues supuestamente todo lo que él hablaba eran patrañas. Su apodo se debía a su interés hacia la milicia, interés que despertó en los 3 años en que estuvo en Colegio Militar de donde fue expulsado por bajo rendimiento académico, pero que sin embargo soñaba reivindicarse terminando su bachillerato e irse a estudiar en la Escuela Militar de Cadetes en Bogotá. (Sin saber de qué forma)

Lo más desconcertante de su persona era escucharlo jactarse de conocer las trescientas no sé cuantas partes de un fusil automático, el nombre y las marcas de no sé cuántas armas, mientras que los más patanes del aula se burlaban a sus espaldas al escucharlo.

Pero lo más patético era su arrogancia por su buena apariencia física cuando no se le conocía novia, ni mujer que se le acercara y ya se dudaba de su orientación sexual, pues uno de los compañeros con quien más compartía era “Upegui”, quien ya en el grado 11 había salido del clóset.

Yo no elegí al Tombo como amigo por su estruendosa ñoñez, sino por esos azares del destino, en donde alguno de nosotros carecía de algún implemento de trabajo y no nos queda otra que recurrir al otro compañero que lo tenga.

Al Tombo, le debo gran parte de mi gusto musical, un fanático de la vieja guardia, coleccionista de cassettes y discos de acetato. Fanático de Toto, The Cars, y Phil Collins.

Recuerdo con beneplácito cuando después de cada clase íbamos a su casa a escuchar música y a compartir las canciones de los cassettes que nosotros mismos nos grabábamos de Super internacional y El Mundo Diners.

“Ya veo que nos vamos a llevar muy bien” Decía él.

Una amistad que se diluyó con el tiempo, y resulta casi insólito que hoy día teniéndolo de vecino, a penas nos veamos y no tengamos interés alguno en saber qué fue de cada uno. No hubo peleas sólo cambios en donde la amistad paso a plano supérfluo y donde las prioridades de nuestra vida adulta se impusieron sobre nuestra vida pasada.

Como decía, hace pocos días lo ví, en el Parque de Boston, al pie de un carrito de butifarras esperando para consumir, pasé a su lado, se hizo el que no me reconoció, y volteó su mirada, luego, lo sorprendí con una palmada fuerte en su hombro, levantó su mirada alarmado y ceñudo, y al ver que era yo, cambió furtivamente el talante, pero un solo gesto representó un saludo, ni una sola palabra… Ese fue el reencuentro de los ñoños de 8-A, el lazo de amistad más admirable entre todos los del grupo.

martes, 25 de marzo de 2008

PLATÓNICO



Él aunque no cree mucho, conserva la esperanza, pero no lo deja, pues salir con chicas le ha resultado algo monótono. Y es verdad, ya que a pesar de sus fallidas conquistas chicas no le han faltado.
Ellas se le acercan más por descubrir algo especial, un amigo fuera de lo normal dentro de ese enigma disfrazado de hombre, mientras que él, en medio de sus complejos cree que todas lo han hecho por compasión, pues no hay persona que más odie pero a la vez compadezca que a sí mismo, sin embargo una a una fue apartándose cada vez que él les habló de amor.
Sin embargo él trata de hayar la forma el método, y quizá el proceso quirúrjico que conlleve la extirpación de aquella glándula, vísera o lo que sea que active las ansias de amar y ser amado. Así evitaría aislar su mente y sus esfuerzos de las actividades del mundo real, donde quisiera apostarle a ser un portentoso indivíduo, que sólo su ego llene su vacío espiritual.
Pero él no nació para ello, es demasiado débil, y sus sentimientos demasiado grandes.
Ahora ya tiene otra en frente, una que alguna vez fue idealizada, mitificada, que por azares del destino resultó a su lado.
Como toda mujer linda, dueño de su corazón no le debe faltar, y aunque su nuevo amigo no esté para creerlo, ella empieza a querer cada vez más a aquel enigma, que al descifrarse, sólo revela un niño, que aun no sabe que es lo que necesita para autodenominarse "hombre," pues sentimientos más puros ella no hallará en ninguna otra persona y ella sabe que él la ama de verdad y aunque no conozca las dimensiones de ese amor, tratará de explorarlas.
Una cita más, sólo diversión, sonrisas, bromas, tímidas miradas.... un rato que se disfruta sólo cuando es presente, pues cuando evoluciona a pasado, ese entusiasmo, ese cariño, ese placer cohibido drásticamente por "Doña Prudencia," se convierte en el más crudo engaño, ¿un oasis?, no, un espejismo.
Pero como todo niño él sueña, juega a que ella en realidad es su chica y trata de tragarse el cuento, no quiere perderla, cree que no encontrará a nadie mejor que ella y que algún día (lejano o cercano) ella se verá huérfana de amor y sus brazos estarán ahí, listos para cobijarla, mimarla, darle albergue en su corazón y decirle que desde entonces será parte (no sólo de su familia) sino de su mundo.
Tomado del texto "Soledad Asesina" (Texto apócrifo de Disco Stu, supuestamente)

lunes, 18 de febrero de 2008

MAESTRO




Pese a mi rebeldía, mi indisciplina inocencia y falta de sentido común, fui casi que forzado a ser un (Pseudo) intelectual, y se vio manifestado en mis primeros días de escuela, cuando los profesores se preguntaban por qué yo me aislaba de la, clases, no prestaba atención, y a la hora de preguntarme, respondía mejor que los alumnos más destacados.
Aún no comprendo con lo despistado, distraído y perezoso que soy, resulté aprendiendo a leer antes de cumplir los 4 años, mientras mi hermano mayor silabeaba con su Nacho lee en mano.
Nadie se explicaba, ya en mi época de colegio cómo algunos recurrían a mi ayuda y yo teniendo calificaciones más bajas que las de ellos mismos, siempre hablé raro para muchos, siempre utilicé un léxico que el montañero promedio no suele utilizar, y fue una vez cuando un borracho amigo de mi papá, tratando de burlarse de mí por ser un tipo callado aparentemente tonto, resultó siendo insultado por mí persona con un sutil eufemismo. "Ud habla como un profesor", decía el ebrio extrañado sin entender un culo de lo que había dicho.
Yo nunca soñé con serlo, y anduve todo un laberinto de la vida para encontrar el camino que me llevó a la noble y abnegada tarea de compartir el conocimiento, aquello que fue adquirido en aquellas solitarias tardes de ocio y soledad donde deboraba libros de Poe y Dostoiewski con la música de The Alan Parsons Project de fondo, descifrando líricas en inglés a punta de diccionario y frases incoherentes, cuando mis padres cada vez se convencían de que yo no iba a desarrollar una habilidad física para saber efectuar un arte, del cual pueda vivir, y sintiéndose avergonzados cuando yo intervenía en las conversaciones de adultos con una pregunta que iniciaba: "Sabía Ud que.." y por consiguiente una curiosidad que tenía que ver con las ciencias o la historia.
Mamá me decía "Ud no sabe como se burla la gente cuando habla de cultura general, lo están viendo como a un bobo".
Largas temporadas desempleado, siendo la mano derecha de mi mamá en sus quehaceres ya que a mi padre le parecía demasiado complejo tratar conmigo como mecánica ayudante, seguí refugiándome en mis libros mi música y en "Discovery Channel", mientras que los chicos de mi edad, iban a la universidad, conseguían novias, perdían la virginidad.
Una vez llegó mi papá y preocupado preguntó: "Hijo mío, ya eres un hombre adulto, y seguramente no vas a tener papá toda la vida... QUÉ VAS A HACER!!!"
Y yo respondí... "Ajem... no sé, me presentaré a la Universidad"..
"¿Quien te va a pagar los estudios?"
"Mmmm no sé pero si me pongo a pensar en eso quizá ni resulte."
Ahora 3 años después aparezco como maestro, padre sustituto de niños, aborrecimiento de adolescentes, e intelectual admirable para adultos.
Comienzo mi vida de adulto, con mi responsabilidad, con una verdadera profesión, una cruz a cuestas donde se aprenderá más de lo que se enseña.
No importa si resulto siendo malo o bueno, sólo quiero que entiendan que lo que transmito es un regalo de bien para mis discipulos, no una manipulación anti-emancipatoria.
Aquí está el profe, un intelectual manipulado, un blanco de burlas, una enseñanza andante.





miércoles, 23 de enero de 2008

SENTIMIENTOS A-CORAZA-2


Ceñudo se debió ver mi rostro después de aquella función teatral, pues además de larga como un dolor intestinal, resultó siendo siendo un suplicio para la paciencia. Qué vergüenza, no es que sea un tipo inculto, pero Copenhague es una de esas obras en las que alguien quien quiera iniciarse en el teatro, no encuentra la mejor iniciación.
Pero por fín estando afuera, y cuando creía que el Friz iba a estar cerrado, ya que eran más de las 21:00, además de que no debía demorar demasiado a la niña ya que ella vive a las afueras de la ciudad y el transporte a esas horas no es que sea tan asequible, encontré que el sitio en cuestión estaba aún abierto, total, era viernes, donde la noche siempre es joven.
No estaba de más hacerle la invitación, quizá podría ser la última vez en tener la oportunidad, y fue así como con cierto recelo aceptó pese a lo avanzado de la penumbra.
Estando ya dentro del lugar, la chica que atiende, nos toma el pedido, y después de hacerlo, le pedí a mi acompañante que me esperara un momento, pues había olvidado pedir algo más.
Al regresar yo a la mesa sólo podíamos mirarnos y hablar vagamente de lo que fue la obra, no sé si sus palabras eran diplomáticas o sincera su apreciación, de todos modos no importaba.
El instante se había convertido en un mundo de sólo dos personas, un instante que sólo una seria anomalía podía interrumpir.
Todo un més añorándolo, planeando lo que iba a ser mi modo de proceder, y con toda la vía libre para efectuar el primer paso, me veo inmerso en un espeso formalismo. No creo que se trate de cobardía, se trata de algo que se le llama "Baja autoestima". No sé por que suelo pensar que soy un ser repugnante, creo que las cicatrices que me han dejado los golpes que me ha dado la vida, las cuales me han vuelto un ser abominable, no son sino fruto de mi intrincada imaginación.
A eso se debe esa autocohibición, en pensar que todo lo que me rodea es bello y que yo soy lo más vulgar entre ello. Además de lo pesada que ha sido para mi la chapa de "tipo (supuestamente) intelectual y ordenado", y terminar acabando con esa imagen ante una actitud desenfocada e inmadura, fuera de contexto, además de la amarga sensación de sentirme rechazado.
¿Acaso debo seguir siendo un elemento pasivo del mundo, presenciando sus maravillas, sin tener derecho a ser partícipe de ellas?
Soy tan sólo un ángel cuya misión es preocuparme por el bienestar de muchos, donde las alabanzas a mi altruismo han de ser mi mayor recompenza, y terminar siendo el mejor amigo de muchos(as), persona respetable, digno de una sonrisa grata para el saludo, y también logrando la confianza de ellos, sin que se preocupen que algo malo pueda salir de mí hacia ellos. Algo que puede ser un gran recurso si se hace sagaz uso de ello y una maldición si terminas arropandote con dicha confianza, pues te pueden tomar como un ser pendejo y eunuco.
¿Qué hay de pecaminoso, si aquel rapaz, con cara de seminarista virginal, que hasta quizá despierta sospechas de que cierta maricada ha de tener, deje de ser ese manso gatito, y termine evolucionando a león de poderoso rugir?.
Seguramente terminaría siendo un animal tosco, con un hambre que va más allá de cualquier sutileza y que consigue estrellarse contra una dura y fría pared, percatándose que está atrapado en un mundo al que en realidad no pertenece y que todo aquello que vio era tan sólo una proyección cinematográfica, una ilusión óptica.
Pero en realidad estaba en el Friz, donde preparan las mejores copas de helado y los mejores waffles con crema, en frente de un ser real, que me habla si le hablo, que me mira a los ojos cuando me escucha, que sonríe... No sé si pensar si ella está ahí por mí, porque me quiere conocer más allá de lo que superficialmente me conoce, o simplemente por tener una simple diversión, y quién mejor que con alguien que tiene la apariencia de no sobrepasarse: "Un tipo sano, formal que gusta de obras de teatro aburridas".
En cuanto yo, no estoy allá más que por mi interés hacia ella, y es increíble como ver que a sólo medio metro de distancia que separa nuestros rostros, sienta una distancia galáctica, de años luz. Dos mundos distintos, dos planetas distantes.
Debido a la carencia de algún tópico banal sobre el cual discernir, ella decide entretenerse con los juegos de su teléfono celular mientras que yo veía como aquel aparatejo terminaba imponiéndose en mi vía de comunicación, robándome la atención de sus ojos.
Pero luego, tratando de hacer mis movimientos lo menos torpes posible, la mano que ella tenía desocupada es aprehendida entre las dos mías, y empiezo a exorcizar toda esa ternura reprimida con caricias, fijando mi mirada sobre las tres manos que delicadamente se agasajaban. No quería levantar la vista, no me quería encontrar con una mirada repulsiva. Sentía la paulatina distención de su ser, así como el pequeño aparato móvil caía reposando sobre la mesa, "Te vencí aparatejo maldito", me decía en mis fueros.
El silencio parecía ser un ostetoscopio que dejaba oir las pulsaciones del corazón, no sé si el mío o el de ella, hasta que se vio roto cuando llegó el pedido con la copa de helado y los waffles.
La copa de helado iba adornada con una velita, un pequeño globito y una veleta miniatura.
"Feliz cumpleaños, señorita" Dijo la chica del lugar.
"Yo no estoy cumpliendo años hoy, eso fue anteayer" Repondió ella y luego la mesera continuó diciendo:
"Es que para su novio, su cumpleaños es tan importante que no basta con celebrarlo un sólo día sino toda la semana."
Sonrío mirándome, al escuchar eso de "novio", luego abre sus brazos hacia a mí y apretándome entre ellos dijo: "Gracias J... qué lindo detalle", y apachurra sus labios sobre mi cara.
Desde entonces no he vuelto a salir con ella, mientras que yo sigo acá, en mi mundo desabrido, en mi coraza, a la espera de otro momento, donde en realidad valga la pena salir al mundo real, aquel mundo donde sólo existe gente loca.

sábado, 17 de noviembre de 2007

QUE TRATA DE UNA CITA CON UNA COMPAÑERA DE LA U, EL ÚLTIMO DÍA DE VACACIONES Y OTROS SUCESOS NO TAN DIGNOS DE CONTAR

Ilustración: J.A Arango (Discreto dominador del portaminas)



Si no tiene ni tiempo ni paciencia para leer esto tan largo, no lo lea, de nada se pierde.


Siempre que uno retorna a labores después de un tiempo de vacaciones, nunca falta el compañero(a) que habla de sus viajes, el grupo de amigos con que se encontró por allá, las rumbas, los lugares que visitó, actividades de tipo extremo, etc. Mientras que yo sólo puedo reprimir mi envidia.
Yo me acostumbré a las vacaciones aburridas, esas en donde el ocio se convierte en una especie de fantasma caníbal, y en donde mi mayor satisfacción es que me llamen en un fin de semana a cubrir un turno de trabajo. Así me olvido de todo y de todos. Y si no es por eso, sería un joven ermitaño que ni saldría a la puerta de la casa.
Era el último fin de semana de aquellas vacaciones, era sábado, la universidad estaba a punto de iniciar semestre el día martes de la siguiente semana. Estaba esperando una llamada para ver si terminaba el día trabajando, pero el teléfono estuvo silente todo el día que hasta llegué a agarrarlo para saber si estaba dando tono. “¡Carajo, yo que contaba con ganarme una platica adicional para comprar material académico!”. Me lamentaba.
Sentí que mi austeridad en vez de ser recompensada con un mejor empleo, un salario que representara un estilo de vida digno, sólo me llevaba a un foso cada vez más profundo y cercano al infierno de la miseria.
Me asomé a mi armario para ver los vestigios de mi último salario (Si es que a esa limosna se le podía llamar así) y encuentro sólo 12000 pesos celosamente guardados para cualquier necesidad de estudiante que apremiara en los primeros días.
Durante todas esas vacaciones, trabajé de mesero los fines de semana, el 80% de mi salario lo daba a mis papás para ayudar con las facturas, y aún así “El Dios del cielo” parecía considerar injusto todo lo que tuviese que ver con mi merecido bienestar. “Las dádivas serán para todos mis hijos calavera, así me adorarán, y los santos sufrirán para que lleguen más puros y limpios donde mí”.
Entonces, ¿Si ese era el designio divino que la vida me había otorgado como peregrino, también tenía que estar negado a una salidita a distraerme?
¡NI POR EL PUTAS!, ni que fuera un monje descalzo para aceptar y sentirme obligado a vivir semejante enclaustramiento.
¿Acaso no tenía derecho siquiera a una cervecita pagada con el fruto de mi mal-paga labor?.. ¡POR SUPUESTO!
Curiosamente cuando estoy de vacaciones, mis amigos(as) siempre andan ocupados en algo, entonces imaginen como he de sentirme cuando ellos, por razones de trabajo o de estudio, terminan declinando algún ofrecimiento mío que tenga que ver con tertulias, mecateadas, bebetas o cualquier otro tipo de salidas, que asimismo evité molestarlos.
La tarde de sábado estaba cayendo y no había transmisión de la futbolmanía de RCN que tuviera que ver con mi equipo, así que me dí una ducha, traté de arreglarme para luego irme a gastar los susodichos 12000 que quedaban de mi último sueldo.
Yendo ya camino a la puerta, una aburricioncita se apoderó de mí, al imaginarme en una barra sólo como un pendejo, tomando cerveza y mirando a la gente. Así que decliné.
Aun me quedaban bastantes minutos de Internet, me pareció buena idea sentarme en el computador a gastarlos.
Sentado frente al computador, revisando los e-mails, me encuentro con un mensaje inesperado. Era de una compañera de la Universidad que envió varias copias del mismo mensaje, saludando a todos aquellos compañeros(as) que ella consideraba “sus amigos.” Y digo inesperado, porque a pesar de que era una persona agradable, con la cual aun me podía saludar cordialmente en los pasillos, más allá de lo poco que hablábamos y nos mirábamos en clase, no creía haber hecho lo meramente necesario para ser digno de llamar “amigo.”
A L… , la veía como una muchacha dedicada, aparentemente inteligente, buena estudiante además de linda (de esas que no necesitan ni tintes de cabello, ni siliconas, ni maquillaje para verse lindas) que yo solía contemplar su delicadeza y belleza pueril, esa misma que le hacía aparentar ser una niña linda tierna, más bien de un punto de vista distante y casi indiferente, pues en la época en que ambos coincidimos en un par de cursos del 2do semestre, yo andaba empendejado con otra vieja, así que no la veía con interés.
Sin embargo L… y yo, ya habíamos tenido la oportunidad de trabajar juntos en proyectos y exposiciones en donde empezamos a llevarnos bien. Después de eso pasó un año entero sin que coincidiéramos en algún curso, pero aún así, nos saludábamos igual en los pasillos, conversábamos a ratos y eso era todo. No éramos íntimos ni nada de eso.
Una idea tonta se me pasó por la mente. Hacía un buen tiempo no iba a ver una función en aquel teatro cercano al lugar donde vivo, así que me empezó a gustar la idea de salir con alguien diferente, una persona dentro de la cual haya más cosas buenas (O malas) por conocer. Y fue así como contesté el e-mail de L… proponiéndole ese programa del teatro, para el día lunes, ya que éste era el último día de vacaciones.
No es por exagerar pero yo estaba en un 95% seguro de que ella no iba a responder y si lo hacía era para agradecer y a la vez rechazar el ofrecimiento. Pero al día siguiente volví a revisar mi e-mail y encuentro en bandeja un mensaje nuevo de ella, en el cual no sólo aceptaba encantada, sino que también me daba su número telefónico para que la llamara a fijar el sitio de encuentro.
Recuerdo que cuando le hice la invitación, yo no tenía idea sobre la programación de aquella sala de teatro, de modo que al día siguiente, a primera hora, fui a averiguar y vaya sorpresa: Para esa fecha no habían funciones programadas.
No quería, y sentía que no podía salir con un chorro de babas, ni mucho menos llegué a contemplar cancelar la cita ¿Se imaginan lo pendejo que me vería a ojos de ella en caso tal?, así que en el acto tuve que pensar en un “plan B”.
Al mediodía regresé a casa, después de bien almorzar agarré el teléfono para llamarla, llamada que ella misma me contestó. Le dije cuál iba a ser la hora y el punto de encuentro: (Centro Colombo-Americano –sede centro- a las 5 p.m.)
“Me parece excelente, mejor que sea así de temprano.” Decía ella.
A pesar de ser, como ya había dicho, una chica tan bella como agradable, mi expectativa era algo casi que totalmente eunuco. Ya no me sentía ese adolescente inocentón (De hecho ya no lo era) ansioso de su primera cita, pues de hecho tampoco iba a ser mi primera cita.
Puedo decir sin jactarme que han sido bastantes las chicas con quienes he llegado a salir, aunque no quiera ponerme a relatar los pormenores de las relaciones que a raíz de estas salidas llegué a entablar, así como las que no llegaron a nada, además de las respectivas rupturas, puedo asegurar que después de todo ello, encuentros como el que iba a tener, no representaban nada emocionante para mí. Tanto así que ni tenía pretensiones de conquista con respecto a ella. Simplemente quería una nueva persona que me acompañara, eso y ya.
Dicha expectativa pues, me daba la ventaja de que mi impaciencia no dilatase la velocidad (aparentemente normal) del tiempo. Así que tomé el libro que me pasé leyendo en vacaciones, me tiré a la cama, prendí la radio y traté de leer hasta que mis párpados comenzaron a ceder ante la modorra “post-pranzo” que suele dar después del mediodía.
Permanecí dormido un par de horas. Luego, abriendo mis aun adormilados ojos, en un estado casi que de semi-inconsciencia miro el reloj de pared que estaba marcando las 4:15 p.m. Permanecí en cama pensativo con la vista directa hacia el techo. Hasta que una ruidosa voz de consciencia empezó a recordarme que tenía una cita en menos de una hora. Era como si alguien me dijera: “¡Oiga!, póngase pues pilas, una chica realmente hermosa ha decidido pasar una tarde-noche a tu lado, un lujo que no todos se pueden dar, algo que ni el dinero (Al menos la cantidad que yo poseía) puede comprar ¿Y aun tienes el mismo ánimo de quien va a misa acompañando a la abuelita?, no jodás pues, son más las cosas buenas que puedes sacar de esto que las malas.
Así que me paré, me di un rápido duchazo, me puse una de las mejores mudas, traté de arreglarme lo mejor posible: gomina, loción, suéter sobre los hombros, en realidad era un pequeño tributo a la amabilidad (exagerada) de quien se tomó la molestia de querer salir conmigo un lunes, no porque ya empezara a sentir la emoción de quien se prepara para su primera cita (más bien comenzaba a vivirla como la última).
El Centro Colombo-Americano, el sitio de encuentro, estaba a 5 minutos de mi residencia, ésta es una institución educativa orientada hacia la enseñanza de la lengua extranjera además de la divulgación cultural, gracias a ésta última premisa, “El Colombo” tiene unas salas de cine muy bien dotadas donde son proyectadas las mejores producciones del cine independiente de todos los continentes, un lugar que se ha ido convirtiendo en el favorito de los intelectuales y aquellos que siempre buscan tendencias artísticas diferentes.
Llegué allá con 5 minutos de anticipación, tiempo suficiente para mirar la cartelera y los horarios de las funciones, leí la sinopsis de una cinta cuya trama me pareció interesante para ver con ella, ya que hablaba de valores como la amistad y todo eso... (“Mon Meilleur ami” de Patrice Leconte) además de que era en francés, un idioma que ambos estudiamos.
Pero me encontraba con una nueva preocupación: Yo no sé qué fue lo que me hizo creer que la función iba a ser a las 5:30. En realidad iba a ser a las 6:30. “¡Carajo! ¿Qué voy a hacer con ella durante esa hora?, ¿Cómo y con qué la voy a entretener, y con lo aburrido que soy? “Me cuestionaba yo.
“¡Hola!” Saludaba una voz a mis espaldas ”¿Hace mucho que estás esperando?”
Era L… quien al verla por primera vez sin la compañía de esas cotorras de la universidad, parecía verse mucho más bella al comenzar a sentir que era por mí y para mí que ella estaba allí.
“Siempre quise ver una obra de teatro, quisiera saber de que va tratar la que vamos a ver” Decía ella entusiasmada, mientras que yo buscaba las palabras más adecuadas para mitigar en lo posible la decepción que a ella le produciría saber que ya no íbamos a ir a teatro.
“Ay querida L.., temo que no te va a gustar lo que te voy a decir…” Y muerto de pena le comenté las razones por las cuales ya no íbamos a ir a teatro.
Su mirada reflejaba cierta confusión, así que traté de ser lo más persuasivo posible diciendo: “Y fue por eso que te cité acá a el Colombo, acabo de mirar la cartelera y elegí una cinta francesa para que veamos ¿Qué te parece?”
Y encogiéndose de hombros, después de un sonoro suspiro, sin hacer la mejor cara dijo: “De acuerdo, está bien.”
Cuando íbamos camino a la taquilla, no recordaba si en la llamada del mediodía le había pedido que llevara su carnet estudiantil, era importante para así lograr el descuento y de este modo tener algo con qué entretenerla en el intervalo de 5:30 a 6:30.
Estando ya en la taquilla, ella saca su cartera y me pregunta que cuánto había que poner para la boleta. Y yo le dije, aprovechando su sacada de cartera, que por favor me facilitara su carnet universitario, el cual, por fortuna mía llevaba ahí.
Gracias al descuento ambas boletas costaron 8000, lo que hacía quedar mi presupuesto en 4000, que alcanzaban para dos capuccinos. Y dije: “¿Sabes? , la película comienza a las 6:30, no son ni las 5:30.”
“No importa, yo puedo esperar, sentémonos por ahí a conversar mientras que va siendo hora ¿Te parece?”. Yo no esperaba que me contestara con semejante sencillez, pues con tanta mujer rayada y vacía que hay por ahí, es lo último que se puede esperar.
“¡Buena idea!” respondí, “Pero me gustaría con un Capuccino de por medio ¿A ti también?, conozco una barra de café cercana donde preparan uno exquisito, ¿Me acompañas?”
“Seguro, claro” Respondió ella.
Mientras nos dirigíamos al lugar, ella me decía que no conocía muy bien el centro, que los lugares donde estábamos pasando eran nuevos para ella cosa que me pareció bastante peculiar. Luego, estando en la barra de café con los dos capuccinos (de 2000 c/u) servidos en la mesa, comenzamos a conversar, de todo; música, familia, los barrios donde vivíamos, la universidad, anécdotas, de todo lo que fuera posible para hacer lo más corta posible esa hora.
Mirarla directamente a los ojos, sentir su suave aroma y contemplar su sonrisa, tener ese rostro de ángel en frente, me hacían sentir ante alguien que jamás me cansaría de observar, se veía mucho más linda de cómo normalmente se veía en clase.
La hora de la función llegó más pronto de lo esperado, regresamos al Colombo, la sala estaba casi vacía, sólo había unas 5 personas mas.
Mientras la película rodaba, al principio me costó centrar mi atención, en mi mente pasaban una suerte de pensamientos estúpidos como por ejemplo: cómo reaccionaría si agarro su mano, y me divertía al imaginarmela reaccionar después de intentar acariciar sus piernas. "Ay si la vida fuese como las películas porno.." Pero a la vez me agradaba la traquilidad del momento, así que mejor preferí conectarme a la película, de modo que reíamos ante las situaciones divertidas, y comentábamos las impactantes. Fue un rato simplón pero tampoco fue aburrido, todo parecía ser agradable estando al lado de L...
Una vez, terminada la función, no nos dirigimos palabra alguna mientras salíamos de la sala, sólo fue llegar hasta afuera para que ella sólo dijera: "Linda película ¿eh?."
Estando ya en la calle, caminando hacia la esquina próxima, yo trataba de pensar lo que le iba a decir para agradecerle su compañía, quizá con una caricia sobre su rostro o un beso en su pequeña mano, pero de repente fijó su mirada hacia la vía y dijo "Ese bus que viene allá me sirve, chao J..." y luego salió corriendo para montarse al bus.
Ya, camino a casa, sentí retornar a ese mundo desabrido, a ese al que tanto me había acostumbrado a vivir. Me sentía avergonzado, impotente, "¿Cómo es que hago venir a una muchacha sin siquiera tener plata para llevarla después a un buen lugar para rematar la función?" Me cuestionaba.
Y es que algunas mujeres de este tiempo, acostumbradas a excelentes novios que las llevan a la zona rosa, buenas discotecas, buenos planes de fines de semana como fincas y lanzadas en parapente, además de tener vehículo propio para llevarlas hasta su casa... "¿Qué pensaría de un tipo raro que te sale con un plan tan culo y un lunes?. ¿Se habrá dado cuenta que al pagar los capucinos me quedé sin nada?, Qué patético, definitivamente está será mi última salida con alguien" pensaba mientras iba camino a casa.
Al día siguiente, después de matricular las materias del semestre, revisé mi e-mail y encuentro un nuevo mensaje de L.. , el cual decía:
"Mil Gracias"
MENSAJE: Hola compañero bueno te mando esta pequeña tarjetica para agradecerte la invitacion de ayer, dejame decirte que me la pase muy bien y la pelicula quedará para el recuerdo for ever and ever porque desde ayer la considero como la mejor que he visto y que conjuga muchas cosas que me gustan, gracias por todo, eres muy especial y bueno también te la mando para despedirme porque ayer por las carreras con el bus no me despedi ni te di las gracias. Bueno de nuevo muchas gracias por todo, queda pendiente la ida a teatro que es algo que no he hecho aun. Chao A proposito...cuándo es tu cumpleaaños, dime porfis.??? Bye

viernes, 19 de octubre de 2007

FALSA DISCIPLINA

Ilustración: J.A Arango.

Recuerdo una escena de la película Rocky que antes no solía entender: Cuando el buen y humilde Rocky lleva a su novia (Y futura esposa) a patinar y estando ya en la pista de patinaje, mientras ella patinaba como toda una principiante y él trotando a su lado hablándole de su vida boxística, él le decía algo así como: "Antes para mí el boxeo era lo máximo, hoy día ya no lo es", y yo me preguntaba que si ya no lo era entonces ¿Por qué lo seguía practicando?.
Muchas veces hemos sentido que lo que hacemos, aunque nos siga gustando, nos agobia y hasta buscamos excusas por abandonar algo que tenga que ver con su práctica. Y es que a pesar de que no estemos disfrutando de la experiencia, aún sentimos temor de dejarlo en el camino. No obstante eso depende también de cada indivíduo, hay algunos que nunca han hallado su propia identidad y siempre sortean diversos caminos en busca de sendas más llanas y menos intrincadas, y lo único que encuentran son callejones sin salida. Hay otros que sólo por sentido de responsabilidad, tratan seguir adelante sin importar cuán deprimido esté su ánimo, así como hay otros que parecen disfrutar absolutamente todo lo relacionado a su campo, y asumen cada dificultad no como una adversidad sino como un reto emocionante.
¿A qué se debe eso?, ¿con qué tendrá que ver?
Recién se inicia un semestre más en la universidad, el quinto semestre, cuando al principio se pensaba milagroso pasar de un segundo. Sin embargo no hay un júbilo embargante por esos logros obtenidos, todo parece ser tan dentro de lo normal.
Muchas veces notamos que somos mejores que muchos, somos más ricos en conocimiento e intelecto, pero ellos nos superan en pragmatismo, y así, sin tanto alarde trascienden, mientras que uno, ese falso intelectual acostumbrado a recibir palmaditas en la espada, se condena en el ostracismo de lo normal, lo mediocre.
Y nos preguntamos ¿En qué hemos fallado?, ¿Qué nos ha faltado?, ¿Es que nos faltó disciplina?.
Muchas veces hemos hecho algo con entrega y amor verdadero, damos lo mejor, lo entregamos todo y al llegar a la meta somos premiados con medallas de cuerina, que nos hacen pensar que no vale la pena luchar por un fiasco, que todo es una mentira, pero en realidad, la verdadera mentira somos nosotros mismos.
Comienza un nuevo semestre académico, ésta vez estando más pobre y mediocre que nunca y con amenaza de no poder terminarlo, pero la voluntad y ese sentido de supervivencia nos lleva a empellones porque siempre es mejor esperar encontrar en el camino una retribución tardía, que un usual fiasco.
Y ¿es que en realidad a quién le gusta esperar fiascos?.
¿Acaso ser disciplinado es ser inmune a las contrariedades y al estancamiento?
¿Es la paciencia una virtud del disciplinado, o un mal síntoma que nos conduce a pecar por ilusos?
¿Qué cosas son las que reactivan nuestra disciplina?, ¿algun incentivo?, o ¿Es la disciplina una virtud genética con la cual no todos nacen con ella?

jueves, 20 de septiembre de 2007

SUPERAMIGOS


Chiste Ordoñezco: "¿Por qué Superman y La mujer Maravilla NO son novios?...-Por que son super-amigos"


A veces vemos a una chica prominentemente bella y hasta a veces creemos ver en ella "la elegida", esa mujer perfecta con la que desde muy jovencitos soñamos, "la futura mamá de mis hijos” como dirían algunos. Pero por lo general la vemos acompañada de otro sujeto y ahí es cuando vemos a ese imbécil como un maldito y a la otra como una tonta, la cual uno no se explica cómo pudo haber elegido semejante fantoche.
No sé si a algunos de los amigos imaginarios fieles lectores de esta publicación virtual, les ha ocurrido lo mismo y luego tienen la suerte de que dicha pareja se siente cerca al lugar donde uno está sentado y tratamos muy discretamente de parar oreja a lo que ambos hablan, y sentimos un socarrón bienestar cuando oímos hablar al sujeto (Que casi siempre suele ser más bien parecido que uno) y notamos cierta delicadeza femenil en su entonación, pues ahí es cuando nos percatamos que dicho personaje no representaría una amenaza ni una barrera a franquear en un posible camino hacia la conquista. Las mujeres (por lo general bonitas) a veces necesitan un amigo confidente que comprenda sus debilidades afectivas, esas debilidades que no confiaría jamás a alguien, del cual ella sepa que tarde o temprano "llegaría a tirarle los perros", además con éste amigo ella se sentirá a gusto de compartir gustos en cuanto al mal llamado "sexo fuerte".
Sabemos que hay muchos parámetros a tener en cuenta a la hora de conquistar a una mujer. Por ejemplo a la mujer no le llama mucho la atención ese tipo de hombres bonachones que emanan sólo bondad, incondicionalismo y dedicación. Eso sí, no crean que se trata del tan trillado discurso que reza: "A las mujeres les gusta que las traten a las patadas", no, para nada. Por ejemplo, hagamos la siguiente analogía: A uno no le gustaría competir deportivamente con un rival que no oponga gran resistencia. El triunfo tiene sabor embriagante cuando lo conseguimos con "sangre, sudor y... mucho cansancio" además de que no sería nada emocionante rendirse ante alguien que en el mercado del amor sería un producto barato y de dudosa calidad. Eso mismo pasa con las mujeres, a ellas les gusta sentir que pronto se apoderarán del corazón de aquel enigmático sujeto que al principio parece ser el más frío de los indiferentes.
No hay peor madrazo para un hombre cuando aquella amiga que tanto se amó en silencio, esa misma por cual tantas vigilias sabatinas se pasaron sufriendo su ausencia y añorando su presencia, mientras que ella estaba feliz cabalgando sobre el falo de su amado, cuando al fin se le dice que esa camaradería, respeto y simpatía, degeneró en el más enfermo, absurdo e inocente amor, a lo cual ella responde: "Yo a ti te quiero mucho, porque eres un amigo excepcional, y no me gustaría echar a perder esa amistad". Ahora dime querido (Súper) amigo quien es más marica, ¿Aquel que sigue su conquista disfrazando ese triste enamorado de confidente sentimental? o Aquel que claudica en el intento al encontrarse de frente con el rechazo de una mujer de la que ya se sabe que como hombre no se le pudo mover el piso.

"Oye querida, me enteré que estás saliendo con Disco Stu, es que acaso hay algo allí?"
"Noo, no seas tonta, Disco Stu y yo tan sólo somos amigos, SUPER AMIGOS” ..." A LUCHAR POR LA JUSTICIA!!!!".